Hace un mes México celebraba suDía de la Independencia,uno de sus festejos más representativos que, sin embargo, tiene aspectos poco conocidos para muchos de sus habitantes. Parametría, organismo mexicano de análisis de la opinión pública, ha realizado recientemente una serie de encuestas a mexicanos desvelandoque el 51% desconocía que España es el país del que México se independizó, y un 13% pensaba que lo hizo de Estados Unidos.

La raíz del problema está en la versión parcial que se imparte en las escuelas sobre el día de la Independencia. Según la historiografía oficial, fue el párroco Miguel Hidalgo y Costilla, un criollo (hijo de españoles nacido en México), impulsor del movimiento independentista motivado por la expulsión de los jesuitas, la independencia de las colonias británicas en América, la Revolución Francesa, la invasión napoleónica en España y el golpe de Estado en México.

Precisamente, por liderar la rebelión, a Hidalgo se le considera ‘Padre de la Patria’ y figura clave en este acontecimiento.

Sin embargo, algunos historiadores como Enrique Krauze aseguran que se ha sacralizado a Hidalgo. Así lo expone en De héroes y mitos (2010), libro en el que describe, entre otros asuntos, cómo con el paso de los años y a través de discursos y escritos expuestos por políticos, periodistas, poetas y otros intelectuales, se ha enaltecido e idealizado en exceso la figura del párroco.

Parece ser que Hidalgo se lanzó a la revuelta sin ningún plan previo de lucha y decidió encabezar la revuelta por motivos personales. Fue nombrado párroco de Colima en 1784 como castigo a su comportamiento.

“Le gustaban las mujeres y él a ellas. El historiador Luis Castillo Ledón menciona los nombres de algunas de estas mujeres, enumera los hijos que tuvo y añade que era inclinado a los juegos de naipes, dados, peleas de gallos, carreras de caballos y corridas de toros”, explica José Herrera Peña, en Hidalgo a la luz de sus escritos (2003), recopilación de textos que el propio Hidalgo escribió de su puño y letra.

Si bien, a este respecto, para los investigadores Javier Sánchez Ruiz y Juan Gómez Gallardo Latapí, en su artículo Las falsas paternidades del padre de la patria,publicado en la revista Estudios de historia moderna y contemporánea de México(2012), Hidalgo no tuvo descendencia.

Según el historiador Lucas Alamán, Miguel Allende, otro de los ‘libertadores’ de México, se enfrentó al sacerdote por su actitud impasible frente al ejército insurgente, formado en un principio por personas sin formación militar: presos, campesinos y sirvientes de Hidalgo, a los que éste no supo poner orden en sus matanzas y saqueos durante la guerra de Independencia.

El caso de Hidalgo es extensible al de otros ilustres hombres criollos que hicieron su propia revolución, disfrazándola de independencia de las clases deprimidas, formadas por indígenas, negros, mulatos e indomestizos, cuando en realidad se trataba de una revolución de los hijos de españoles nacidos en México que reclamaban los mismos derechos que los nacidos en España.

A día de hoy, es costumbre que cada noche del 15 de septiembre el presidente de México convoque a miles de mexicanos en la Plaza del Zócalo, en el centro de la capital, para que al unísono y al más puro estilo patriótico todos griten:“¡Viva México!”. Curiosamente, pocos saben que esta ya emblemática frase fue también manipulada: la gritó Hidalgo durante la batalla de Independencia, pero haciendo además alusión al rey Fernando VII de España.

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