La desigualdad de género es una realidad que hace años que se debate y se cuestiona. En el marco laboral son muchas las mujeres que se ven reemplazadas o apartadas no por su manca de capacidades o aptitudes sino por su condición de mujer. La industria cinematográfica es uno de estos escenarios en los que las mujeres tienen que luchar cada día para tener las mismas oportunidades que sus compañeros hombres, para conseguir un buen papel, un contrato justo, ascender… Las prácticas sexistas han llegado tan lejos que el gobierno de Estados Unidos se está planteando implantar sanciones.

Ya no es un tabú

Desde hace algún tiempo Hollywood está en el punto de mira por esta cuestión.

Para hacerse una idea, entre 2007 y 2014, los papeles para hombres en películas estrenadas fue del 69,8% frente al 30,2% para mujeres. Pero esto no solo pasa frente a las cámaras, la representación del colectivo femenino detrás también es minoritario, solo un 1,9% de títulos han sido dirigidos por ellas.

A todo esto se debe añadir la falta de segundas oportunidades, si una película de una directora no funciona, aquí se acabó todo –o será muy difícil volver a intentarlo– si un hombre fracasa, en ocho o doce meses estará de vuelta con alguien respaldándole. La actriz Maggie Gyllenhal explicaba, “tengo 37 años, y hace poco me dijeron que no era lo bastante joven para hacer de novia de un tío de 55”, otro de los grandes problemas de la industria cinematográfica, la presión por la edad.

Es un hecho que hay un problema dentro de la organización de las majors pero esto podría estar llegando a su fin. El gobierno de Estados Unidos podría tomar cartas en el asunto, ya que está preparando una investigación desde la Comisión para la Igualdad de Oportunidades Laborales en la que se entrevistará con al menos 50 profesionales de la industria para determinar si hay discriminación misógina.

Hartas del machismo

Son muchas las actrices que en los últimos tiempos se han atrevido a alzar la voz contra esta situación. La primera en hacerlo fue Patricia Arquette en el momento de recoger su Oscar a Mejor Actriz Secundaria, la actriz dijo que, “la verdad es que, aunque existe la sensación de que tenemos los mismos derechos, existen bajo la superficie importantes desigualdades que afectan a las mujeres”.

La última en hacerlo ha sido la oscarizada Jennifer Lawrence que escribió un artículo para Lenny –medio online feminista– en el que hace una reflexión sin pelos en la lengua. “Hace unas semanas en el trabajo me dije que iba a expresar mi opinión de forma clara y sin gilipolleces. Sin agresividad, pero con rotundidad”, decía y añadía, “esto podría no tener nada que ver con mi vagina, pero vi que no estaba completamente equivocada cuando otro correo electrónico filtrado de Sony reveló que un productor, en referencia a una compañera –refiriéndose a Angelina Jolie– la definía tras una negociación como una niña mimada".

Otras actrices también han querido dar su opinión al respeto en entrevistas y estrenos para que quede clara su posición.

Cate Blanchett, Helen Mirren, Maggie Gyllenhaal, Jessica Chastian, Kristen Stewart, Maisie Williams, Emily Blunt o Ellen Page, entre otras muchas, que hartas del machismo de Hollywood se han atrevido a dar la cara.

Pero no solo es un problema de la industria cinematográfica, en todas partes, en todo tipo de trabajos se puede encontrar esta desigualdad.Emma Watson fue elegida como embajadora de buena voluntad de ONU Mujeres para defender los derechos de este colectivo ante el mundo.

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