Uno de los requisitos para ser considerada ciudad islámica es que disponga de una muralla. Y aunque en el yacimiento arqueológico de la isla de Saltés, en Huelva, no se cumple tal precepto de manera estricta, se suple con otro descubrimiento: la defensa se hacía con un castillo, o como los llamaban en la época islámica, alcazaba. 

“Ese ha sido uno de los descubrimientos que hemos hecho”, sostiene el arqueólogo Jesús de Haro Ordoñez, coordinador de la excavación. El especialista explica que entre 2014 y 2015, subvencionadas con por la Consejería de Cultura de Huelva, se han realizado importantes descubrimientos en referencia a los accesos y a la defensa de la ciudad.

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“Ha sido la primera actuación sistemática sobre la fortaleza y la defensa", apunta De Haro, que añade: "Hemos abierto, metafóricamente, una ventana arqueológica que nos muestra cómo está la alcazaba y de qué manera se compone".

Asimismo, también han descubierto los accesos: uno directamente a la ría, que es donde se producía el embarque de las mercancías (quedan huellas de la madera), y otro, monumental, hacia lo que era el espacio urbano.