Es una de las películas más esperadas del año. Esa afirmación se hace demasiado a menudo, pero todos sabemos que hay títulos que de verdad poseen la cualidad de estar en la mente de los aficionados al Cine, y en concreto de los adictos al género de terror, desde que leemos que el proyecto está en marcha hasta que se torna realidad y llega a las pantallas. En este último trimestre del año,Guillermo del Toro, con su regreso a los relatos inquietantes, es uno de los nombres más deseados.

El genio mexicano, tras despuntar en su país con Cronos, aquella historia superlativa de vampiros protagonizada por Federico Luppi, se marchó a Estados Unidos a rodar Mimic, su entrada en la industria hollywoodiense, en la que, si bien con ella no triunfó a lo grande, sí lo hizo gracias a Blade II, Hellboy y su secuela y sobre todo, al estrenarPacific Rim.

Pero ese mismo director, entregado a los blockbusters con enjundia y a los superhéroes con lado oscuro, también fue el que se acercó a la Guerra Civil española para presentarnos a una niña con la imaginación suficiente para huir del horror de la misma. El laberinto del fauno fue un hito del cine fantástico, y en los Oscar. Se hizo con tres. Técnicos, por supuesto, para Hollywood la fantasía es menos artística que el drama. Pero para los fans de Guillermo, la cinta es una de sus cumbres.

Yllegó la escarlata para sumarse a ellas. Crimson Peak es su título original, igual que el español. Y vuelve a ese territorio que tanto domina, el del gótico, el terror envuelto en paisajes tenebrosos y ruinas medievales mezclados con su propia imaginería, con esos diseños de criaturas que harían las delicias de H.R.

Giger, creador del octavo pasajero, el Alien.

En La cumbre escarlata, ver juntas a Jessica Chastain y Mia Wasikowska, las chicas de la función, es un deleite. Dos grandes del cine contemporáneo a las que Guillermo ha hecho coincidir en una película. Si él no lo hubiera logrado, otro director habría tenido que conseguirlo.

Tom Hiddleston completa la cabeza de cartel. Siempre correcto, el inglés aquí destaca menos que en Solo los amantes sobreviven, por citar otro film de corte fantástico de su filmografía, pero en la presente cumple y fascina, que no es poco.

Guillermo del Toro firma, con esta, otra joya. Nos arrastra desde el principio a un universo que nos asusta, porque la atmósfera es insuperable, y nos atrapa al mismo tiempo.

No podemos dejar de recorrer, inquietos, pasillos donde acecha el peligro, tras los que innumerables secretos permanecen escondidos.

Clasicismo y modernidad caminan, sin separarse, también por ellos, y ese es, precisamente, su único error, querer unirlos.De haberse optado por laprimera opción, con planos más generales y movimientos de cámara más fluidos antes que por la rigidez del primer plano que tanto impone la actualidad, podríamos estar hablando de una obra maestra. En su lugar nos queda una película magistral, el retrato fabuloso de una casa en la que como espectador, y solo como tal, uno querría quedarse a vivir. Para que la película no acabara nunca. Hasta ese punto se disfruta.

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