El Teatro es un ser vivo, es cambiante y le urge sobrevivir. Por ello, ante la crisis económica, se ha tomado muy en serio aquello de “reinventarse o morir”. En una época donde la cultura sigue nadando a contracorriente, con cortapisas de todo tipo, las propuestas artísticas como el microteatro ofrecen una alternativa a la manera de hacer y de consumir teatro.

El microteatro nació hace unos cinco años y es un formato que encaja bien en la fórmula “lo bueno si breve, dos veces bueno”. Consiste en representar una obra de unos diez o quince minutos para un público reducido que, por las dimensiones del espacio, se encuentra casi inserto en la escena, pues actúan casi a un palmo de tu cara.

Además, no requiere de un gran montaje ni de una gran escenografía. De este modo, provoca sensación de cercanía y de desnudez interpretativa.

Esta sugerente expresión teatral facilita además, proyección y oportunidades relevantes a una nueva cantera de artistas en dirección, interpretación y dramaturgia porque es una muy buena forma de “empezar a andar” y de darse a conocer.

Pero además, y para la tranquilidad de nuestros bolsillos, los precios- que no la calidad- son low cost, oscilan de entre los cuatro a los seis euros. Un buen modelo de negocio que permite acercar a muchos inquietos e inquietas al teatro.

En Madrid, algunos de los mejores rincones para disfrutar de estos espectáculos son:

  • Microteatro Por Dinero, un antiguo burdel en Malasaña donde trece grupos de teatro interpretaron trece obras de menos de diez minutos. Todas con la misma temática: la prostitución. Las piezas causaron verdadera sensación en el público madrileño. En poco tiempo los precursores del microteatro en España se decidieron a continuar con el proyecto hasta convertirlo en lo que es hoy.
  • El Esconditeatro, un espacio cultural íntimo que invita a la reflexión. Está situado en el barrio de La Latina y ofrece una gran variedad de obras teatrales. Además, a parte de estos proyectos, en El Esconditeatro caben todo tipo de manifestaciones artísticas.
  • La Infinito, una sala ubicada en el multicultural barrio de Lavapiés. Es un rincón underground en el que además de proyectos culturales muy originales, encontramos un café-bar y una librería.
  • La Pensión de las Pulgas, un proyecto que comenzó siendo La Casa de la Portera. Está ubicada en el barrio de las Letras, más concretamente en el inmueble de La Bella Chelito, la primera española empresaria de teatro. El nombre del lugar proviene del cuplé que ella hizo famoso: “La pulga”.

Este económico cara a cara del teatro con el público parece ser la fórmula de su éxito.

Sin embargo, la variedad de la micro-escena madrileña invita a reflexionar si esta nueva modalidad ha venido para quedarse, o si es únicamente un trampolín para los nuevos talentos del Teatro español.

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