Nos encontramos ya inmersos en una nueva carrera al Oscar. Se entregarán en el mes de febrero, pero las películas con más posibilidades de tener candidaturas y ganar los premios ya se han ido presentando en distintos festivales, sobre todo en los de Toronto y Nueva York, que acaban de tener lugar. Lo malo es que ni uno ni otro se han desarrollado como cabía esperar y las primeras figuras se han ido cayendo de las quinielas, incluso Steven Spielberg y El puente de los espías, vista el pasado día 4 en la capital neoyorquina, no ha despertado el entusiasmo que se esperaba.

Es decir, que parece que a estas alturas, Hollywood no cuenta con una cinta en la que confiar para arrasar en la noche más importante del Cine después de que The danish girl, de Tom Hooper, con Eddie Redmayne y Alicia Vikander solo levantara pasiones hacia sus intérpretes, Freeheld, con Julianne Moore y Ellen Page fuera calificada de telefilme, o que Sufragistas no cosechara todas las alabanzas que en principio se creyó que iba a recoger.

Aún quedan por ver dos películas muy importantes que se estrenarán en EEUU a finales de año en algunos cines limitados para poder entrar en la carrera, pero se trata de The hateful eight, de Quentin Tarantino, director al que la Academia nunca ha tratado precisamente con laureles por mucho que haya gustado cada vez que ha estrenado película, y The revenant, de Alejandro González Iñárritu, el mismo al que los Oscar premiaron en su última edición con Birdman.

¿Lo van a consagrar dos años seguidos? Es de imaginar que no, y menos teniendo como protagonista a Leonardo DiCaprio, ese actor al que de tanto debérselo se les va a olvidar dárselo.

¿Entonces seguro que no hay películas este año? Por supuesto que sí. Otra cosa es que a Hollywood le apetezca premiarlas. Por un lado tienen esa estupenda película del espacio titulada Marte, de Ridley Scott, que está barriendo en taquilla y gustando muchísimo.

Es la película del momento, y de no estar situada en el Planeta Rojo tal vez contaríamos ya con una seria candidata. Pero no será así, le tocarán los Oscar técnicos y contenta.

También está Carol, basada en una novela de Patricia Highsmith, la reina de los relatos de misterio que en este caso ha contado una historia de amor. Entre dos mujeres. Y por mucho que tanto Cate Blanchett como Rooney Mara hayan dejado extasiado a quienes ya la han visto y la película haya logrado las mejores críticas a un film en años, ¿apostamos por los votos de la Academia?

Nos van quedando pocas opciones. Del revés, la gran película de Pixar, es de animación. No podemos descartar que consiga nominación como mejor película del año, pero sí que vaya a ganarlo. Spotlight, con Michael Keaton y Mark Ruffalo también ha sido muy bien recibida, pero el escándalo del que habla no es para todos los públicos.

Los descartes van llevando directamente a Jobs, la cinta de Danny Boyle sobre Steve Jobs, con Michael Fassbender en el papel del genio cofundador de Apple.

Boyle ya ganó con la sobrevalorada Slumdog Millionaire, pero si esta es la propuesta que ven con mejores ojos, tal vez la industria se decante de nuevo por su trabajo.

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