En TVE se emiten varias series italianas de intriga, una de ellas con un peculiar detective, el Padre Matteo (o “Don Matteo”), donde Terence Hill, ahora sin Bud Spencer, se mete en la piel de un cura de pueblo italiano que resuelve casos criminales sin pegar un solo puñetazo y con un toque cotidiano, con personajes secundarios fijos, entrañables aunque peculiares, muy italianos.

La otra serie es la del Comisario Montalbano, que tiene dos versiones: una de cuando el comisario es joven, ambientada en los años 1980, y otra cuando ya se ha jubilado, en la época actual. En ambas se ve Sicilia en toda su cotidianidad, lejos de los tópicos de la Sicilia donde la Mafia lo maneja todo.

También ahí hay secundarios fijos que dan un toque humano y cotidiano a todo.

Pues esto se ve, aunque condensado en una hora y media de duración, en la adaptación de la novela “La playa de los ahogados”,del escritor gallego Domingo Villar, una de las que tiene al Inspector Leo Caldas como protagonista, personaje tímido y solitario, que sólo se dedica a su trabajo y a algunas aficiones, mientras que su ayudante, Rafael Estévez, casado, tiene que estar pegado a su jefe continuamente, aparte de no adaptarse del todo a la manera de ser gallega.

El cineasta Gerardo Herrero (“Malena es un nombre de tango”, “El misterio Galíndez”) adapta la novela al Cine, con Carmelo Gómez (“Tierra”) como Caldas y Antonio Garrido como Estévez.

La trama empieza cuando aparece el cadáver de un marinero en la playa de Panxón, próximo a Vigo, con las manos atadas. Como en toda buena historia policiaca, se irán descubriendo poco a poco detalles que la gente esconde o disimula, medias verdades y la misma trama irá dando giros inesperados.

Todo es, como en las series italianas antes mencionadas, contado y mostrado de manera cotidiana.

Es decir, se prescinde de los tópicos del cine negro americano (no hay “mujeres fatales”, ni música sensual de saxofón, ni lujo de multimillonario). Eso sí, los personajes secundarios, sobre todo el padre de Caldas (Celso Bugallo, “Mar adentro”) y algún otro, no tienen aspecto de sainete ni nada de eso.

La trama irá avanzando hasta llegar a un desenlace y un sospechoso totalmente inesperado, cuando parecía que uno de ellos era el asesino y se le aludía continuamente, incluidas sus actitudes. Todo es llevado de manera correcta, sin aires de superproducción. Los dos protagonistas encarnan bien sus personajes, sin exagerarlos, y ahí vemos lo de muchas películas de policías, el jefe serio y cerebral y el ayudante visceral.

Un cine de género que no pretende innovar, sólo entretener con una trama intrigante, a la cual debemos estar atentos y no perdernos entre el rompecabezas de la intriga, que incluye personajes nuevos que aparecen a la mitad de metraje o cómo el director juega a despistar al espectador con pistas falsas o verdaderas para mostrarnos el verdadero culpable, que como siempre es el menos sospechoso y que nos caía simpático.

La película, igual que la novela, también prescinde de un tópico de este tipo de historias, que el policía se enamore de alguna sospechosa o clienta, como pasaba en “Chinatown” o en “El sueño eterno”, por no hablar de las historias de Pepe Carvalho. Carmelo Gómez,con una interpretación sobria, nos muestra que su Leo Caldas no es ningún coleccionista de conquistas, sino un policía dedicado a su trabajo, que si se enamora, será de manera nada espectacular.

LA PLAYA DE LOS AHOGADOS: * * *

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