Perspectivas

Si uno observa atentamente la filmografía de Amenábar verá que es una de las más consolidadas del Cine contemporáneo patrio. No solo porque en cada una de sus películas podamos encontrar grandes dosis de calidad sino por la temática que las une: la perspectiva o los puntos de vista. Con Regresión el director chileno vuelve a tratar este asunto y también el género de suspense que le hizo famoso en sus tres primeros trabajos, sin embargo, su obra ha perdido fuerza y se ve resentida por malas decisiones de guión.

Curtido en mil batallas

Nadie a estas alturas debería dudar del dominio del lenguaje audiovisual de este experimentado autor; sabe cómo orquestar cada diálogo y cada secuencia por fútil que esta sea (el ataque de ira de Hawke en la comisaria).

La dirección resulta elegante (comienza y termina escenas con el mismo plano, utiliza sutiles travellings de acercamiento para crear tensión) aunque también se le ha tachado de impersonal, algo que fácilmente se puede confundir con mostrarse sólido y sobrio (si bien contiene alguna escena impactante que funciona como refrito de serie B). Personalmente, sigo viendo los mismos movimientos de cámara que había en Los Otros (2001) o incluso en Agora (2009); la lograda ambientación (en esta ocasión oscura y confusa) y el excelente uso del sonido. La dirección de actores cumple, sin más, aunque he de decir que Emma Watson está un poco sobreactuada en alguna escena que otra. En general, no titubea en este aspecto y de nuevo se muestra como un buen narrador de historias.

Sugestión

El principal problema de la cinta que nos ocupa no se encuentra como ya he mencionado en la dirección, tampoco en el reparto, ni siquiera en la machacona -pero bella- música sino en el guión.

Parte de una premisa interesante e intrigante para el espectador (ritos satánicos que acontecieron en EEUU durante la década de los 80 y 90) e incluso el primer acto resulta bien construido, pero sin sorpresas, en cuanto a sus personajes y los traumas con los que conviven.

No obstante a partir del momento en el que la credibilidad del guion se sustenta en un pilar subjetivo, es decir en un elemento inseguro, la película se viene abajo al resultar cada escena previsible, inverosímil e insustancial. Amenábar pretende que lleguemos a vernos inmersos en la situación del personaje de Ethan Hawke pero el problema está que no consigue perfilar ninguna escena lo suficientemente fuerte e intensa como para ello, nunca llega la magia.

Sin esta clave, la obra se resiente sobre todo en su final. Hay buenas intenciones en su mensaje pero malas decisiones en su desarrollo. Es un hecho que existe la sugestión a diferencia de la regresión pero, como mago/cineasta, Amenábar no consigue engañarme, no consigue que entre en su juego.

Tesis

Regresión resulta más interesante como idea que como película en sí. Funcionan sus motivaciones, su planteamiento al tratar el tema de los puntos de vista, no solo personales como ocurría en ''Abre los ojos (1997)'', sino sociales; el único y fatal error es la resultante ejecución de su propuesta. No es el Amenábar director el que me preocupa sino el guionista. Para que nos entendamos y sirva a modo de reflexión, la vuelta al thriller del maestro chileno es como una bolsa de patatas fritas, está más vacía de lo que parece.

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