Hace algo más de diez años (2004), una limpiadora del museo Tate Britain (Lóndres) se paseaba haciendo su faena delante de una exposición de Gustav Metzger. La señora vio una bolsa junto a uno de los cuadros, y encima una bolsa llena de deshechos. Como bien que era su deber, nuestra protagonista la agarró y la tiró al contenedor. Muchos de vosotros ya conoceréis esta graciosa anécdota en la que, al rato, el conservador del museo se lanzará a las basuras en la búsqueda de tal bolsa, que formaba parte de la propia obra –llamada “Nueva creación de la primera presentación pública de un Arte autodestructivo”.

Esto nos invita a reflexionar sobre lo que en verdad es el arte. La gran pregunta. ¿Acaso alguno de vosotros hubiera reconocido como una pieza de arte esa bolsa si estuviera en medio de la calle? Ahora pongamos otro escenario algo distinto. Vas paseando por la calle y te encuentras con que un paseo arbolado ha amanecido con los troncos recubiertos de un “suéter” de ganchillo. ¿Arte, gamberrismo, una gracia sin importancia? ¿Cómo te lo tomarías? Lo sepas o no, estarías ante una obra de “yarn bombing”, un movimiento artístico también llamado “guerrilla de ganchillo” o “graffiti crochet” que tiene por objetivo el embellecimiento de la ciudad vistiéndola literalmente.

Grace Brett es la última pionera salida a la luz con este estilo.

Es residente de Selkrik (Reino Unido), y ya disfruta de sobre 46 obras de ganchillo a lo largo del condado de Borders. Uno de los datos que más llama la atención delaartista es su edad: 104 años. “Pense que sería muy buena idea decorar la ciudad y disfrutar viendo mi ganchillo incluido”, sería una traducción de lo que comentó Grace al diario escoces Press & Journal.

“Me gustaba que todo el mundo viera mi trabajo, y pensé que la ciudad tenía un aspecto encantador”. Mas esta colosal labor no es llevada a cabo solo por ella, sino que cuenta con la ayuda de un grupo llamado Souter Stormers al que inspiró su figura. Kay Ross, portavoz de esta asociación, declaró que “Grace ha confirmado que la edad no es ninguna barrera para participar en un proyecto contemporáneo”.

Esta forma de expresión nació en 2005 con Madga Sayeg, una tejedora que decidió embellecer la puerta de su boutique con esta técnica. No obstante, el primer grupo registrado de yarn bombing se llama Knit the City, en Lóndres, cuya obra más conocida podría ser la vez que vistieron con una bufanda de 168 metros a los leones de la Plaza de Trafalgar (2007). Desde ahí el movimiento no ha hecho más que crecer expandiéndose por EE.UU., Holanda, e incluso España.

En 2012, los madrileños vieron como su “Mujer con espejo” de Botero, en la Plaza de Colón, despertaba cubierta con una mantapara protegerse del crudo enero. A las horas, el ayuntamiento retiró esta obra provocando la crítica en internet. Antes de esto, en 2011, los cuernos de los toros del monumento al encierro en Pamplona fueron cubiertos de unas coloridas fundas de ganchillo.

Así que, si tú tienes habilidad con el hilo y la aguja y quieres contribuir al arte urbano, puedes encontrar multitud de asociaciones con las que colaborar como “Urban Kniting” en Zaragoza y Valencia, “Yarnbombing” en La Coruña, “¿En punto o a y media?” en Burgos, o “Lana Connection” en Madrid.

Según Sandra Casado, miembro del colectivo burgalés, “tratamos de hacer un tipo de arte urbano y que no dañe nada de lo que ya hay hecho, algo que no se consigue con un grafiti, que estropea o modifica el lugar sobre el que se hace”.

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