Se le recuerda más por sus obras de Teatro y por la titulada “La muerte de un viajante”, que sigue vigente pese al más de medio siglo que hace que la escribió y la estrenó, representada en casi todo el mundo por cientos de actores y en muchísimas lenguas, donde denunciaba las falacias del “sueño americano”. Como él dijo: “Nunca imaginé que adquiriría las proporciones que ha tenido. Era una obra literal sobre un vendedor, pero luego se convirtió en un mito, no sólo en EE.UU., sino en otras partes del mundo”.

También por su tormentoso y breve matrimonio con la actriz Marilyn Monroe, que sufrieron ambos sus diferencias de carácter, ya conocida sobre todo la de ella.

Ese matrimonio coincidió con un momento duro de la vida de ArthurMiller, cuando él mismo fue acusado por el Comité de Actividades Antiamericanas, que convirtió a los EE.UU. en una especie de Estado policial e hizo mucho daño a Hollywood,de desacato al no querer delatar a compañeros de profesión que fueran comunistas, al haber asistido él mismo a reuniones de aquel partido. Fue declarado inocente al final y no fue a la cárcel.

Para la actriz escribió el guión de “Vidas rebeldes”, que dirigió John Huston y fue otra de sus visiones demoledoras de la América que soñaba con cuentos de hadas imposibles. Y en 1964, con ella ya fallecida, retrató su matrimonio en clave de ficción en la obra “Después de la caída”, con una protagonista autodestructiva, aunque se llamara Maggie.

El maccarthismo inspiró a Miller otra de sus grandes obras teatrales, “Las brujas de Salem”, que aunque se ambienta en la época colonial del siglo XVII, le venía perfecto para relacionar aquella persecución religiosa con la “Caza de Brujas” de Joseph McCarthy. En 1957, escribió el guión de su adaptación al Cine, pero para el cine francés, con el filósofo Jean-Paul Sartre como coguionista, ya que en EE.UU.

era del todo imposible. Hollywood no haría la versión americana hasta 1996, titulándola “El crisol”.

Pocos como Miller se atrevían en aquella época a desafiar al prepotente senador republicano, ya que se jugaban el ostracismo, la cárcel o incluso tener que exiliarse, como pasó a Joseph Losey, Dalton Trumbo o Charles Chaplin.

En la década de 1970, Miller fue etiquetado de anticuadoymoralista por la nueva progresía, que renegaba del pasado, aunque fuera de su país seguía siendo alguien respetable y que decía lo que pensaba. Tenía más dificultades para estrenar obras nuevas en su tierra. Una década después volvió a ser considerado importante como antes.

En 2002 ganó el Premio Príncipe de Asturias de las Artes, con casi unanimidad del público. La derecha ha intentado desprestigiarlo o minimizar su influencia o su legado, pero es de esos autores cuya obra son una crónica directa y clara de su tiempo, como fueron la de Dickens sobre la Inglaterra victoriana o Flaubert sobre la Francia burguesa. Murió poco después, en 2005, poco antes de cumplir 90 años.

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