Lo último que supimos de ella fue que protagonizaba Por un puñado de besos, la cinta romántica destinada al público adolescente que adoraba verla en la serie El internado, en la que también tuvo de compañero de reparto a Martiño Rivas. Una carrera corta pero intensa, un éxito por cada trabajo, algo no muy corriente, y mucho menos cuando tu segunda película es Mentiras y gordas, que lejos de gustar a alguien se convirtió en el paradigma de ese #Cine patrio que, según muchos, no debería ni rodarse, pero el título no solo arrasó en taquilla sino que nos descubrió algunos de los rostros más deseados de nuestra industria, caso de Maxi Iglesias, Mario Casas o la mismísima Ana.

Un buen día esa joven rubia de cara angelical nacida en Cuba hace 27 años pero llegada a España cuando tenía 19, volvió a marcharse para probar suerte en la cinematografía más valorada del mundo. Enseguida supimos que había conseguido un papel como protagonista al lado de una de las estrellas más solicitadas del Hollywood de los años noventa y primera década del nuevo siglo: Keanu Reeves.

Hoy, el actor libanés (sí, nacido en Beirut), es, artísticamente, poco más que la sombra de lo que fue. Matrix y sus secuelas lo convirtieron en una leyenda, y aunque nunca demostró ser un buen intérprete, su éxito con Speed, Un paseo por las nubes o Pactar con el diablo, además de su inmortal Neo en la trilogía cibernética más famosa de la historia, hicieron de él un valor seguro en el cine comercial.

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Ahora los dos, la estrella en horas bajas y la actriz que despunta, protagonizan una cinta de suspense que se ha presentado en el festival de Sitges. Knock Knock, relata la peripecia de un hombre felizmente casado, cuya familia se ha marchado de viaje, que tendrá que enfrentarse a dos mujeres que llaman a la puerta de su casa en una noche de tormenta y piden entrar en ella para hacer una llamada. Por supuesto, si les das el teléfono se cogerán el cable, el enfuche después, luego toda la pared... 

Knock Knock, dirigida por Eli Roth, es un remake de The seducers, película de 1977 dirigida por Peter Traynor. La firmada por Roth ha tenido muy malas críticas en Sitges, pero es que la original no era gran cosa, una película muy naif que se hacía larga y reiterativa, a pesar de su espléndido desenlace. Si Roth ha repetido el esquema no estaremos precisamente ante una obra maestra.

Pero Ana de Armas sigue su camino. Ha rodado Daughter of God, también con Reeves, Hands of stone, al lado de Robert de Niro, y actualmente trabaja en Arms and the dudes, a las órdenes de Todd Phillips, el responsable de la magistral Resacón en Las Vegas y de sus dos no tan sobresalientes secuelas. Ana ha pisado el acelerador en Hollywood sin ninguna intención de echar el freno. Ahora solo tiene que seguir subiendo y mantenerse, y seguro que ella puede. #Famosos