Ahora que la época estival está llegando a su fin es el momento de reflexionar sobre qué nos ha aportado el periodo vacacional y si volvemos a la rutina con las pilas recargadas o con la depresión postvacacional a cuestas. En un artículo reciente de la revista Magazine se analizaba un fenómeno, de origen oriental, fundamentalmente japonés y coreano, pero que está llegando a nuestros países occidentales de la mano de las nuevas tecnologias y de la necesidad de estar todo el tiempo superando objetivos, se trata de la dificultad para desconectar de nuestro trabajo.

Decía el artículo que, el pasado mes de febrero, el gobierno japonés promulgó una ley para obligar a los ciudadanos a disfrutar de al menos 5 días de sus vacaciones pagadas, tuvo además que realizar toda una campaña de concienciación ciudadana, tras un estudio de su ministerio de salud, en ella se recordaba que son necesarios ciertos periodos de descanso para poder ser más eficaz el resto del año.

La adicción al trabajo en Japón se muestra en las cifras de determinados estudios que indican que la jornada media de trabajo semanal ronda las 49 horas para el 22% de los trabajadores, mientras que la media de días tomados para vacaciones son 9. Hay que tener en cuenta también que en el sistema japones los días en los que no se puede acudir a trabajar por estar enfermos se descuentan de las vacaciones. Incluso tienen una palabra "Karoshi" que significa literalmente "trabajar hasta reventar.

En EEUU se supone que un 16% de la población es adicta al trabajo, cifrasque en Alemania y Francia rondarían el 11%, y en España el 10%. Las nuevas tecnologías e internet hacen que desconectar del trabajo aunque se esté en otro entorno sea muy difícil.

Pero es que además se están produciendo cambios sociales, evolucionamos hacia una sociedad en la que constantemente se está buscando conseguir objetivos tanto a nivel profesional como personal y una vez que estos son cumplidos se sustituyen por otros, un sistema en el que el disfrute por el disfrute queda excluido.

Todo esto contribuye a aumentar los niveles de estrés y ansiedad, por eso de vez en cuando está bien pararse, si es posible ante un entorno hermoso, respirar hondo y disfrutar de eso que los italianos llaman "dolce far niente" y aprovechar realmente nuestros periodos de asueto.

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