Irrational man no es la nueva película de Woody Allen, a la vejez viruelas como dirían, es una película, para los que nos hemos criado con toda la batería de sus innumerables films, vista más de una vez. Pero para el que empieza es un buen resumen de las claves más conocidas de su Cine. Es como una vuelta a reconocer los juegos del director, su continuo manejo de las historias bien entrelazadas y los guiones, ya no soberbios, ni muy buenos –quizás ese calificativo, la última vez que la pronuncié fue con Desconecting to Harry y Match point- sólidos y de calidad aceptable, probablemente ya vimos lo mejor del director de Brooklin.

Después de los diferentes garbeos que se ha dado por Europa: Paris, Londres, Roma y Barcelona… NY siempre seguirá siendo su plató favorito, para sacar del cajón algún guión guardado de historias inacabadas en la gran manzana y cerrar una más. En Irational man, salimos de la ciudad de los rascacielos para adentrarnos en los preciosos campus universitarios norteamericanos del interior del estado. Es un estilo arquitectónico muy parecido a las Universidades británicas, ese aroma victoriano. Más allá de las preciosidades del entorno, el film, (todos los film de Woody lo consiguen) nos prepara en la butaca para seguir una historia clara y bien construida, con sus claros estereotipos, un profesor de filosofía viene ni que pintado, ahí nos enreda con sus diálogos, sus reflexiones existenciales… mientras fluye la acción de la película entre casas, restaurantes, citas y paseos por el parque… invitaciones al cine; y las contradicciones humanas, la razón frente a la pasión, el juego de los sexos, el misterio de la muerte, la inteligencia o la valentía… la moral, la esfera humana hecha diálogo cínico.

Al fin y al cabo el juego de la ironía y el sarcasmo de Woody Allen. Como ejemplo, un momento del film, Joaquin Phoenix roba un veneno en uno de los laboratorios universitarios, cuando ya ha decidido que va a matar a un hombre, mientras una alumna le pregunta si le puede explicar el formalismo moral de Kant.

Existen un montón de juegos reconocibles en el film, en él encontramos momentos de Crimes and Misdemeanors, por supuesto, incluso con una presencia del libro de Fiódor Dostoyevski y una anotación bajo el personaje de Raskolnikov encima de la mesa del personaje principal, Abe. Detrás de ello toda la deriva moral de los conflictos del director y la suerte, o más bien el azar, último baluarte desde Match point.

En la película están reflejados muchas de las películas que todos conocemos, Hanna and her sisters, o Wifes and husbands, Scoop, incluso una escena surgida de la memoria de Manhattan (un paseo por dentro de una atracción de una feria, en Manhattan era el paseo por el planetario) pero sobre todo tres, Manhattan murder mistery, Crimes and Misdemeanors y Match point. Tres soberbios films… aunque esto no suponga que éste, esté en su rango. La pregunta moral que le sirve a Woody otra vez, ¿es lícito matar a un mal hombre, si con ello salvas a una persona desdichada por esa razón?

Un profesor de filosofía en plena crisis existencial se aferra a esa pregunta para seguir vivo y que la cosa funcione.

No solamente recupera su vida vacía, sólo habitada con lecturas que le cuesta leer e incapaz de volver a escribir. ¿La vida tiene sentido como intelectual? Sí, hay mucha plantilla, pero al maestro se lo perdono. El texto vivo, al fin y al cabo es un escritor que hizo películas… y los actores, acertados. Phoenix no desaprovecha su primera oportunidad, cada vez quedan menos, para actuar bajo la batuta del señor Allen. Postdata, esta vez se habló de Heiddeger.

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