La alquimia, doctrina surgida en la Antigüedad, pretendía descubrir los elementos que conforman el universo, la transmutación de los metales y el elixir de la vida eterna a partir de la combinación dediversos conocimientos vinculados a la medicina, la metalurgia, la física, la astrología, etc."En los primeros siglos de nuestra era, surgen los datos primigenios sobre la búsqueda de un elixir de la inmortalidad. Los alquimistas chinos intentaron elaborar una droga de la inmortalidad por medio de la transmutación de sustancias químicas. Este elíxir, denominado Huandan o Elixir del Retorno, se obtenía tras devolver las sustancias de partida a su condición original, a través de la repetición de operaciones cíclicas", afirma la doctora en Farmacia y escritora Mar Rey Bueno en su obra Alquimia: El gran secreto (2002).

Esta obra pone de relieve el interés que muchos hombres tuvieron por la alquimia.

Uno de los centros de este interés fue la piedra filosofal, objeto supuestamente capaz de convertir los metales en oro, y, en algunas ocasiones, de rejuvenecer o conceder la eternidad a su poseedor. La infusión resultante de remojar dicha piedra sobre líquido, transformaría al individuo que la bebiese, quien perdería uñas y dientes para finalmente transmutar su aspecto en un cuerpo joven e imperecedero. Quizá, esto fue lo que aconteció al librero Nicolas Flamel, quien pese a haber nacido sobre el año 1330, hay quienes afirman haberle visto vivo hasta 1880. En 1355, recibió misteriosamente un grimorio, un libro sobre alquimia que explicaba la obtención de la piedra filosofal.

Por su parte,Paracelso, médico y alquimista austriaco, comenzó a buscar lo que él denominó: la quinta escencia de cada material, es decir, el extracto refinado de cada elemento, un 'Elixir de la Vida' que le ayudaría a vencer a la muerte. Se cree que también fue el caso del Conde de Saint-Germain, quien pese a haber nacido a principios del siglo XVIII, afirmaba haber conocido a Salomón y a la reina de Saba.

Casualmente, miembros de la Sociedad Teosófica de Madame Blavatsky,aseguraron que Saint Germain era un ser inmortal cuyos conocimientos secretos estaban a disposición de los adeptos con el propósito de mejorar el mundo.

Asimismo, uno de los casos más llamativos de longevidad avanzada fue el de Thomas Parr, campesino de Shrospshire (Inglaterra) que en 1635 aseguraba tener 152 años.

La historia llegó a oídos del Conde de Arundel y Surrey, quien llevó a Parr a la corte del rey Carlos I en Londres, donde causó auténtica sensación. No obstante, ese mismo año Parr enfermó y murió. William Harvey, médico del rey, le practicó la autopsia y sesorprendió por la musculatura de su cuerpo, el estado de su corazón y de sus huesos. La opinión del médico real dio lugar a que otros científicos y académicos de Europa admitieran como auténtico este hecho.

Pese a lo sorprendente de la historia de Parr, no pasó de ser una curiosa anécdota médica, sin embargo, tendrían que pasar 400años para que la comunidad científica se comenzara a plantear más concienzudamente hasta qué punto los seres humanos somos capaces de existir más allá de nuestra esperanza media de vida como especie.

Si los alquimistas de antaño fueran testigos de los recientesestudios realizados para aumentar los años de pervivencia en optimas condiciones de salud, dirían que estamos en la antesala de la inmortalidad. Pero ¿qué puede decirnos la ciencia contemporánea sobre este complejo tema?La respuesta, en el siguiente capitulo.

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