Felices 140, Loreak y Magical girl. Esas son las tres películas que ya están compitiendo entre sí por conseguir ser la ganadora el día 29 y tener, de ese modo, la posibilidad de representar a España en los Oscar del próximo año, que son los que premian el Cine de éste. Aunque en realidad dos de ellas hicieran su carrera comercial en nuestro país el año pasado.

Es lo que tiene ceñirse al calendario de la Academia norteamericana, que precisa de películas estrenadas entre el 1 de octubre del año anterior y el 30 de septiembre de aquel en que se envían las cintas.

Es por eso que una joya como La isla mínima no podía ser preseleccionada en esta terna, ya que se estrenó el 26 de septiembre de 2014, y también la razón por la que volvemos a ver en una carrera de premios películas que no están de plena actualidad.

Las tres con las que jugamos este año son espléndidas, aunque Felices 140, de Gracia Querejeta, tenga menos adeptos. Probablemente estrenada como obra teatral, porque ese es el alma de su guión, habría conseguido infinitos aplausos, pero al verse convertida en cine, no ha convencido en exceso.

Las películas que nacen con carácter de teatro no suelen verse apoyadas a no ser que se trate de 12 hombres sin piedad. Entonces sí, con ella ya no importa porque siendo mítica no hay prejuicios.

Las que sí gustaron con absoluta rendición son Loreak y Magical girl. La primera, un drama vasco rodado en vasco con mujeres en el centro de su trama, es de las que calan hondo, pequeña en producción y enorme en resultados.

La segunda es ya un título de culto. Resulta extraño que en un país donde no se ama demasiado al cine patrio una película tan peculiar, tan minoritaria, tan poética y desgarradora, haya conseguido reunir a tantos entusiastas.

Suele decirse que al Oscar hay que mandar la mejor. Este año dará igual cuál sea la elegida porque las tres lo merecen. Luego hay que luchar mucho más. Las campañas son muy agresivas y hay que saber bucear en el océano de Hollywood, lleno de peces grandes buscando a los más chiquititos para comérselos.

Además de llevar un buen film éste ha de hacerse notar entre otros que, lo valgan o no, intentarán imponerse.

Un detalle a añadir: las normas de la Academia norteamericana permiten que si sus miembros así lo desean, además de nominar la película que tal o cual país envíe, la cinta pueda también ser candidata en cualquier otra categoría. Incluso a mejor película del año junto con las que Hollywood produce.

Ese fue el caso de Amor, de Michael Haneke, que logró cinco nominaciones, entre ellas al premio gordo de la noche.

Si algo así le sucediera a la que España envíe, estaríamos de enhorabuena. Y no sería raro, cualquiera de estas tres tiene más calidad que, pongamos por caso, Una mente maravillosa. Porque, reconozcámoslo: a veces el Oscar, en lugar de situar sus manos sobre la espada, las pone sobre sus ojos.

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