¿Alguien por ahí a quien no le gusten los niños? ¿Alguien que los considere un incordio y un verdadero problema? ¿Alguien que prefiera ir a hoteles o restaurantes en los que no los admitan, que haberlos haylos, porque no pueden soportar que estén gritando, correteando e impidiendo una estancia agradable allá donde se encuentren?

Eso es precisamente lo que le ocurre a Vicky, la mujer a la que interpreta Maribel Verdú, amor de la infancia de Gabriel, al que da vida Diego Peretti, en la comedia argentina Sin hijos.

La chica no puede soportar a los niños de los demás y ella misma decide no tener los suyos, algo que puede permitirse porque no para de viajar, pero cuando su vida se tranquiliza se lanza a visitar a aquel conocido de antaño con la esperanza de que siga siendo un tipo interesante y sin compromiso alguno, es decir, que no tenga novia ni esté casado y, por supuesto, que no arrastre ningún niño.

Ella no lo sabe, pero Gabriel no cumple todos los requisitos de la lista, aunque la fascinación del muchacho hacia ese amor prematuro sigue siendo tan grande que opta por ocultarle a su hija de 9 años, fruto de una relación que no salió bien y que hace ya tiempo que acabó en divorcio.

El punto de partida para la comedia está servido.

La brillantez del guión hace que por momentos lo que vemos en la pantalla sea sublime. Es difícilcontar mejor una historia de enredo, y aunque la risa no se manifieste en forma de carcajada, sino en un tono innegablede acertado acercamiento al género, lo que es indudable es la frescura que se desprende de cada plano.

Es decir, Sin hijos no es perfecta, pero está muy cerca de serlo.

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Televisión

Le falta algún toque de genialidad que la complete, algún momento más pulido que cierre con matrícula el conjunto de lo rodado, pero es tan poquito lo que necesita mejorar que sus mínimos tropiezos resultan apenas perceptibles. No es de extrañar, por lo tanto, el éxito obtenido en Argentina,país del que esta coproducción nace y donde pudo verse desde el mes de mayo.

Las situaciones que se van planteando una vez que Gabriel ha decidido ir a por todas en la relación con Vicky son verdaderamente delirantes, y los consejos que le dan los amigos no ayudan nada a que se sienta mejor.

Menos mal que su hija es una roca que siempre está a su lado... ¿para ayudarlo?

Esperemos que en España se repita el éxito argentino del film. Buenas razones para hacerlo no le faltan, y cuenta con el escudo, a menudo eficaz, de tratarse de una cinta de tal nacionalidad, que suelen gozar del respeto instantáneo de un público entregado al Cine porteño desde que El hijo de la novia se convirtiera en un fenómeno de masas y Ricardo Darín en uno de sus exponentes más sólidos.

Aquí contamos con Diego Peretti, protagonista de Tiempo de valientes o la sensacional y bastante desconocidaMaktub, de quien va siendo hora de que otro acierto se añada a su película más conocida, aquella comedia tan aplaudida tituladaNo sos vos, soy yo.

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