Canaria de nacimiento, escritora precoz por vocación, community manager de profesión y, genial poeta más por insistencia de su público que por elección.

Leer a Diana Álvarez es como inmiscuirse en escondites casi mágicos de los que no deseas salir. ¿Es la “empatía vintage” el secreto mejor guardado de una poeta que no deja indiferente?

- No sé realmente si se trata de algún tipo de empatía. Tal vez sea más una empatía por alcance, como un accidente emocional. La poesía responde a una necesidad que es común a todo ser humano, de escucharse y extenderse hacia otros que han sentido ese grito atrapado.

“Nanas de la muñeca de papel”, como su propio nombre indica, ¿invita a seducir a Morfeo o a despertar de su letargo al personal?.

- No pondré la mano en el fuego, porque habrá quien se duerma jajaj... Pero despertar a uno mismo es un principio para despertar hacia los demás.

Inmersos aún en plena crisis donde los “brotes verdes” se resisten a aflorar, ¿qué le resulta más complicado a Diana, lidiar como community manager o reivindicar el poder de la poesía en un mercado que prima la literatura romántica?

- Por desgracia no creo que la crisis sea exclusivamente económica. La literatura romántica por sí misma, en mi opinión, no supone un obstáculo para cualquier otra forma de literatura. Sin embargo, considero que existe una especie de “analfabetización” impuesta a través de diferentes medios, desde un sistema educativo nefasto hasta unos medios de comunicación en los que prima la escatología mental.

Si escribir es una necesidad básica del escritor y éste se convierte en el agente imprescindible (intermediario), ¿por qué el poder editorial se monopoliza en manos de pequeños grupos de lectores?

- En realidad, considero que el poder editorial no es más que reflejo de la sociedad misma. Actualmente nos encontramos en un sistema de lo inmediato, auspiciado por el consumismo extremo. Así como nos alimentamos de “fast food”, espiritualmente esperamos nutrirnos de “fast art”.

De esta forma se aniquila cualquier atisbo de reflexión. Somos recién nacidos que esperan ser alimentados de forma inmediata y fácil. El poder editorial sólo responde a lo que el mercado exige.

En otro Arte, en este caso, la ópera, Alfredo Kraus, el gran tenor, sostenía que era un error “acercar la ópera al pueblo” y no se refería en absoluto a bajar o subir los precios de las entradas. Su reflexión concluía en que no hay que bajar el nivel de la ópera. Hay que subir el nivel del pueblo. Yo extiendo esa reflexión al resto de las artes. Claro que son demasiados los actores que deberían confluir para ello.

Recojo tus propias palabras. “Redescubro la parte más apasionante y creativa de las matemáticas. Y me afirmo en el principio de que la ciencia es inherente al arte”.Volver a la universidad –insomnio incluido- ¿ilusiona a Diana Álvarez tanto como su poesía a su target?

- Ilusiona mucho. Siempre me sentí amputada tras la elección forzosa entre letras y ciencias en la adolescencia. Fue traumático. Creo que caí en una depresión que fui incapaz de manejar hasta la veintena. Retomar la matemática, aunque sea una parte de ella, es como hacer justicia a la niña que fui.

"Encuentra lo que amas y deja que te mate", decía Charles Bukowski. Esperamos Diana Álvarez, que encuentres en la universidad o en las matemáticas el complemento que aporte valor a tu día a día pero, sobre todo, esperamos que nos sigas sorprendiendo con tu genial poesía sin demasiados silencios ensordecedores.

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