Es, probablemente, el periódico más pequeño del mundo. Se llama El Cisco y su sede se encuentra en Urueña, un pueblo de Valladolid de apenas 190 habitantes. “Hacer un periódico, decimos el más pequeño del mundo por la población a la que va destinado y por su tamaño físico (entre 8 y 12 páginas en A4), en un pueblo como Urueña, es todo un reto profesional y personal”, explica su directora, la periodista Tamara Crespo.

El nombre rememora el pasado ‘cisquero’ de Urueña (el cisco es un carbón vegetal menudo que se usaba en los braseros), pero además tiene otra acepción –remarca su fundadora–, “la de montar un cisco, como alboroto o jaleo. Esta es una de las intenciones, buenas, del periódico: animar el debate y el intercambio de información”.

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“El impacto de lo que hacemos es muy directo –explica su directora, alma junto al fotoperiodista Fidel Raso de este periódico en papel–, su contenido genera debates y es leído con lupa por los habitantes, lo que produce mucha satisfacción en quienes lo hacemos”. La parte negativa –añade– se enfrenta “huyendo del amarillismo”.

El primer número de El Cisco se publicó en 2001, y tras un tiempo en ‘stand by’, retomó su actividad en 2014. “Fue extraordinariamente bien acogido, se lee con fruición e incluso se colecciona”, apunta Crespo, que añade que la relación con los vecinos es “maravillosamente fructífera”.

“Nosotros aprendemos de ellos y creo que hemos aportado algo de lo que sabemos hacer a la comunidad. El Cisco comenzó a hacerse de forma altruista y así continúa, aunque ahora tenemos el proyecto de ayudar a su mantenimiento mediante el micromecenazgo”, concluye.