Durante este mes de julio estamosteniendo el placer de asistir a los Conciertosde Bob Dylan en España. Barcelona,Madrid, Córdoba, Granada, San Sebastián … a bordo de sus impresionantesautobuses en los que viaja y pernocta todo el equipo

Tanto entre el público asistentecomo entre las diversas crónicas escritas ha sido remarcado el repertorio escogidopara la ocasión, mayoritariamente compuesto por temas de sus últimos discos conalgunos guiños a grandes clásicos como Blowingin the Wind, Love Sick, She belongs to me o Things have changes,difícilmente reconocibles aunque no por ello menos impactantes

¿debe un artista seguir cantandolas mismas canciones y de igual modo que lo hacía hace 50 años?

O por el contrario un auténtico artista puedey debe innovar a riesgo de defraudar a sus fans más tradicionales? Dylan puedepermitírselo y muchos le agradecemos esas nuevas versiones. Resulta incluso impresionante que por ejemploel Blowing in the Wind interpretado en Madrid fuera diferente al de Córdoba (eneste último la frase musical posterior a cada estrofa está marcada por elviolín, en el caso de Madrid lo hace el piano) en ambos casos bellísimasversiones aunque tal vez el violín haga más emocionante el resultado.

Sin duda una leyenda de suscaracterísticas también puede permitirse la absoluta sobriedad de susconciertos: casi siempre estático en el escenario, incluso hierático, una leveinclinación de pierna que no llega a un paso de baile arranca el entusiasmo delos seguidores, o simplemente al piano que alternó con la armónica en algunasocasiones. No necesita nada más, tiene la presencia necesaria para llenar elescenario sin más aditamentos. Algunos, acostumbrados a intérpretes que seapoyan en coreografías y cuerpos de baile, o chistes y compadreo con el público parece sorprenderles e inclusose atreven a criticarlo (he leído alguna crónica penosa en ese sentido y sin elmenor bagaje musical además) pero claramente esa ausencia de adornos solo estáal alcance de unos pocos

Si añadimos que la banda es deprimera, mención especial al multiinstrumetista y que Dylan tiene el oficio yel acierto de adaptarse a sus condiciones de voz actuales, no queda más quefelicitarse por la oportunidad de disfrutarlo.





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