El graduado, Cowboy de medianoche, Perros de paja (la de verdad, la de Sam Pekinpah de 1971), Lenny, Todos los hombres del presidente, Marathon Man, Tootsie... Muchos actores darían lo que fuera por contar con una sola de estas películas en sus filmografías, pero solo Dustin Hoffman puede decir que las interpretó. Por lo tanto, a un actor de su categoría hay que escucharlo, aunque no guste lo que diga.

En los últimos días ha desatado una polémica que no es nueva, pero que cada vez que se lee algo similar de un actor legendario se tiende a menospreciar por el hecho de tratarse de alguien que ya tuvo su momento de gloria, allá por los años en que #Hollywood era diferente.

Y es que Hoffman ha asegurado al diario The Independent que la industria en la que él se ha hecho célebre está en el peor momento posible, que a Hollywood solo le importan las películas que dan dinero, no las que son buenas.

Sí y no. Es cierto que los tiempos han cambiado y que tenemos una masificación de superhéroes, remakes, secuelas y falta de originalidad alarmante. De acuerdo. Pero no son las capas voladoras las únicas que relucen: si se busca bien siempre se encuentra alguna joya que por falta de publicidad, o de interés, pasa desapercibida, siempre hay títulos en los que refugiarse, en épocas de Oscars y fuera de ellas.

El propio Hoffman nos ha regalado maravillas como Sleepers, La cortina de humo o la fabulosa El compromiso, con Susan Sarandon y Jake Gyllenhaal. que ni siquiera en su día tuvieron la repercusión masiva que merecieron.

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Pero no es cosa de quejarse, porque el rumbo de la industria hace mucho que no sigue el camino del #Cine duro y seco que se rodaba en los setenta. Y si así fuera no tendría éxito porque hoy no se puede estar cuarenta minutos sin mostrar al tiburón que da título a la película, para enseñar solo una parte de éste cuando por fin aparece. Eso, en 2015, es inviable.

¿Soluciones? Tratar de encontrar los mejores proyectos posibles, que haberlos haylos. Lo sabemos porque todavía vemos películas excelentes. Pero también se puede recurrir al teatro o a la pequeña pantalla, a telfilmes o series, que casi todos los profesionales alaban por encima de los guiones que leen para la pantalla grande. O incluso cogerse un avión y venirse a Europa, como han hecho Nicole Kidman, Tim Robbins o Kristin Scott Thomas, que probaron suerte en España o Francia con algunos de los mejores resultados de sus carreras. Dustin, el buen cine todavía te espera. #Famosos