Owen Wilson es uno de los cómicos más conocidos del Cine norteamericano, pero también lleva un tiempo dando muestras de su excelente gusto eligiendo películas dramáticas. No es el primer intérprete que cambia de registro y nos deleita con títulos que no recurren al humor fácil, a veces también grosero, pero sí es verdad que no deja de ser una agradable sorpresa encontrarse con intérpretes que siempre pensamos que no van a decidirse a dar el paso, y lo hacen.

Tenemos recientes dos casos, uno más extremo que el otro, pero ambos admirables: Matthew McConaughey, que dio un giro espectacular a su trayectoria yendo del actor que desplegaba sonrisas en lugar de talento a ese otro que muta por dentro y por fuera, sobrecogiéndonos a todos y recogiendo su merecido premio en la gala de los Oscar.

Por otro lado, el de Jonah Hill, ese tipo en quienes pocos confiaban hasta que le demostró al mundo, y a la Academia, gracias a Moneyball: Rompiendo las reglas o El lobo de Wall Street, que podía ser tan bueno como el actor al que más se admire.

Un tercer intérprete llegó hace un tiempo para confirmar que también él podía unirse al clan de los más respetados, y si bien no alcanza a tener la fuerza de los ya citados, no es menos cierto que Wilson se está desmarcando del lugar común en el que otros de sus compañeros se siguen encontrando.

Comedias como De boda en boda dieron paso a otras más apreciadas, las que protagonizó a las órdenes de Wes Anderson (Los Tennembaums. Una familia de genios, Life Aquatic o Viaje a Darrjeling), o James L.

Brooks, ¿Cómo sabes si...?, y una de las más redondas de la filmografía de Woody Allen, Midnight in Paris. Además ha aparecido en El gran hotel Budapest y en Puro vicio. Variedad ante todo.

Al igual que Jonah Hill, Owen Wilson no ha dejado de hacer la comedia disparatada que tanta fama les ha dado, pero ambos saben cómo compaginar lo más comercial con esos títulos que además de prestigio pueden otorgar premios.

Hill estrenará a principios del próximo año lo nuevo de los hermanos Coen, Hail, Caesar!, y Owen Wilson este mismo verano, otoño en nuestro país, Estado de sitio, un thriller en el que lo acompaña Pierce Brosnan y donde interpreta a un hombre de negocios que tiene que poner a salvo a su familia de un levantamiento en el sudeste asiático.

Pero no crean sus fans que Wilson abandona la comedia: actualmente rueda Zoolander 2, segunda parte de aquella que en el año 2001 rompió los moldes del género. Y es de imaginar que su carrera irá basculando entre todo tipo de películas hasta llegar, como Matthew McConaughey, o al menos intentarlo, como Jonah Hill, a la meta de la dorada estatuilla.

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