En un día luctuoso para elSéptimo Arte, después del triste adiós de la italiana Laura Antonelli, y después de las muertes de la andaluza Marujita Díaz, actriz y tonadillerarespetable, hoy ya casi olvidada y que fue más recordada por los programas decotilleo, y el americano Dick VanPatten, éste sólo recordado por una de aquellas series entrañables queveíamos en nuestra infancia, “Con ochobasta” (aunque sus valores familiares nos parezcan hoy en día algoanticuados, como los que mostraba MichaelLandon), también nos deja el día el adiós de la actriz francesa Magali Noël, aunque ésta queda más paralos cinéfilos, los que vamos más al Cine de autor y de calidad.

Magali Noëles recordada sobre todo por haber trabajado más de una vez para Federico Fellini, en dos de sus obrasmaestras, la inigualable “La dolce vita”y la también extraordinaria “Amarcord”, dondeel maestro de Rimini ya empezaba a dejar muestra de su gran imaginación visual,aunque muchas veces se dejara llevar por su ego. Un tipo de cine que ya no sehace, aunque otro italiano, PaoloSorrentino, quiera recuperarlo en su extraña pero fascinante “La gran belleza”.

Magali Noël,en “Amarcord”, su aparición no estabaprevista, pero Fellini, en un principio, quería a la actriz italiana Sandra Milo, pero como en esa época sehabía casado con un marido machista que no soportaba verla en el cine, elcineasta recurrió a ella para el sensual personaje de Gradisca, uno de los iconos con los que él recreaba de aquellamanera tan peculiar, con la cámara siempre puesta a un metro de altura (suestatura de entonces), su infancia en la década de 1920 en Rimini, bajo laterrible dictadura fascista de BenitoMussolini, al cual ridiculizaba organizando una rocambolesca boda en dondeun disco con la voz del dictador y una gigantesca cabeza suya de cartónocupaban el lugar del cura.

Gradisca era elpersonaje de la mujer madura con la que tenían sus primeros sueñosinconfesables los niños del pueblo, entre ellos el propio cineasta, algo que yahabía sacado de manera parecida con otra actriz en otra obra maestra suya, “8 ½”, que como “Amarcord”, se llevó el Óscara la Mejor Película Extranjera.

Pero no nos podemosolvidar de “La dolce vita”, duracrítica a la superficialidad de la clase alta, que indignó al Vaticano, que amenazó con la excomuniónal director, a los actores y a todos aquellos que estuvieran presentes en elestreno, y que incluso motivó que no se pudiera estrenar en España hasta 1981.Noël era una parte más del coral e inmenso reparto, pero siendo una películatan grandiosa y lograda, poco importaba si no eras protagonista.

Magali Noëltambién trabajó con importantes cineastas de su país, Francia, además de muchocine italiano, y fue de las más importantes actrices francesas, frente a lasaún vivas Jeanne Moreau y BrigitteBardot, durante casi medio siglo de carrera. Se retiró del cine en 2003, yal morir, vivía en un asilo de ancianos en los Alpes Marítimos. Su hija ha informadode su muerte.

Pero en su país, que tienemuy buena memoria para sus artistas, se la recuerda igualmente como cantante(ella empezó como cantante de cabaret), y su mejor canción fue su versión de “Fais-moi mal, Johnny” (Hazme daño,Johnny), la memorable canción satírica de BorisVian, que interpretó durante más de 30 años y que en nuestro país tuvo una versiónen catalán de Guillermina Motta.

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