La vida real supera a la ficción. Tan cierto como que de la primera surgen las historias para construir la segunda, pero hay ocasiones en las que el destino cruza una con otra para que la línea que las separa sea tan fina que se vuelva imperceptible.

En un verano como otros tantos desde hace no demasiado, en los que los Blockbuster llenan de acción la cartelera, y de millones las taquillas, una película ha destacado con la fuerza de un clásico inmediato: Mad Max: Furia en la carretera. La MadMaxNía se ha desatado en los cines y en las redes sociales logrando que la película sea uno de los fenómenos de las últimas semanas en todo el mundo.

La cinta está protagonizada por dos actores muy apreciados por el público, Tom Hardy y Charlize Theron, y aunque ha sido esta última la que se ha llevado los aplausos de los fans por su aguerrido personaje de Furiosa, Hardy también se pasea por la pantalla en momentos verdaderamente llamativos, caso del enorme rato que ha de permanecer atrapado y atado a uno de los coches de la película.

Casi todo lo que les ocurre en este nuevo Mad Max es una barbaridad, con un plus de peligrosidad, y para minimizar riesgos entre las estrellas se contrata a los especialistas, que hacen por ellos el trabajo más duro, el que los expone a las lesiones que pueden dar al traste con el resto del rodaje. No es que a los especialistas no les vaya a ocurrir nada, que alguna vez ha pasado más de una desgracia, pero en eso consiste su cometido, en rodar por ellos las escenas más salvajes.

Dane y Dayna Grant fueron los elegidos para sustituir a Hardy y a Theron y si bien éstos, en la vida real, se han llevado tirando a mal, sus respectivos reflejos en la ficción han protagonizado el romance del rodaje.

Paradójicamente, mientras había desavenencias entre Tom y Charlize por sus distintas maneras de afrontar las escenas conjuntas, Dane y Dayna se enamoraron a primera vista y se casaron en cuanto acabó la aventura de Namibia.

Que además sus personajes, Mad Max y Furiosa, se llevasen también mal en la película ayudó a sus dobles a entender mejor su trabajo y a sorprenderse cada vez que descubrían que no podían mantener su mirada alejada del oponente.

Ambos tienen, y aquí llega el dato final familiar, un hijo en común, de un año de edad, que en la actualidad su padre se encarga de cuidar mientras Dayna trabaja como doble en la serie Ash vs Evil Dead, cuya primera temporada está inmersa en su proceso de producción.

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