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En un tren AVE parado en la Estación de Atocha, donde salen los AVE hacía Sevilla, Valencia o Barcelona, se filmaban algunas escenas de la segunda parte de "Ocho apellidos vascos", el gigantesco éxito de público, aunque con un guión que habría podido mejorarse, en su presentación del choque cultural andaluz y vasco, o español y vasco.

En la película francesa "L'auberge espagnole" de Cédric Klapisch de 2002, aquí titulada "Una casa de locos", donde mostraba Barcelona desde el punto de vista francés, el choque cultural era visto con más naturalidad y donde el protagonista, Xavier (Romain Duris), al final casi se integraba en la idiosincrasia barcelonesa, no muy diferente de la parisina.

El cronista estuvo como extra, y sin querer para nada contar el argumento de la película, primero por respeto al director y equipo del filme y segundo por que ya lo ha contado la Prensa en parte, sobre todo las escenas rodadas en Girona, Llagostera y alrededores, desde "El País" a "El Punt Avui", puede contar su experiencia.

El pequeño papel, o cameo que se dice ahora, consistía en que Rafa (Dani Rovira) y Koldo (Karra Elejalde) iban en un AVE con destino a Barcelona. En un momento dado, un catalán entra en el vagón hablando por su teléfono móvil en su lengua, y entonces uno de ellos dice la palabra catalana "Escolta" (escucha). El hombre se mosquea un poco, gira la cabeza hacía donde está ellos, les mira unos segundos de manera impasible, como hacía el mayordomo inglés de "El Príncipe de Bel-Air", y sigue su camino hablando por teléfono hasta el fondo del vagón.

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Rafa parece querer saludarle con toda clase de palabras catalanas inconexas, que va soltando como sin saber qué significan, pero el hombre no les hace ni caso.

El cronista es precisamente ese hombre que entra por la puerta hablando en catalán. Previamente tuvo una breve entrevista con el director, Emilio Martínez Lázaro ("Las palabras de Max"). Creyendo que había que decir frases irónicas sobre la problemática entre Catalunya y España, improvisó una frase sobre esto, pero el cineasta le dijo que no quería nada de Política en esa escena.

Y aquí viene lo bueno: como él había leído el Currículum Vitae del cronista y vio que había estudiado "Manipulación de alimentos peligrosos", que improvisara una frase catalana sobre esto. Improvisó en segundos una, bien surrealista, en donde mezclaba spaghettis, Gerard Depardieu y Rusia. Al director le pareció "cojonudo" y le animó a preparar una frase como esa.

Pero al rodar, la cosa se complicó un poco, pues al no haber ensayado previamente con los actores, parecía no conectar.

Rovira decía "Esto no funciona", Elejalde parecía tenso e incómodo, y el cronista temía que la escena fracasase rotundamente por culpa suya.

Continuó el rodaje de la escena, y el cronista decidió salvar los muebles. Se tranquilizó y ya afrontó mejor la misma. Además, tanto Rovira como Elejalde, muy amables, le tranquilizaron, aunque antes, el cronista cometió el error de tratarlos con demasiada familiaridad, para relajar el ambiente, pero Elejalde no lo entendía así.

Los diálogos posteriores a la aparición del catalán son tipo "Cállate, que nos va a oír", "Esto está penado por la Generalitat" y demás chistes parecidos. No sabemos si toda la película tendrá este estilo, mejor que la vea la gente y opine, lo que pasa es que el cronista, escritor, la hubiera contado de otra manera, aunque el director y los guionistas tienen su estilo, que también funciona.