Todos hemos querido ser Ellen DeGeneres. O Jennifer Lawrence, o Bradley Cooper, o Meryl Streep, o Kevin Spacey. Todos ellos, actores americanos adorados por el público, y muchas veces envidiados por el foco mediático que llegan a centralizar, protagonizaron la instantánea más famosa de los últimos años: el selfie que Ellen quiso hacer en la gala de los Oscar de la que fue maestra de ceremonias y que finalmente realizó Bradley con medio Hollywood presente.

Aquella autofoto, que en inglés se dice selfie, dio la vuelta al mundo a través de las redes sociales. Emocionó y conmocionó a todo el que tuviera una cuenta, y desde entonces el selfie se ha convertido en una fiebre, una especie de virus que se ha extendido por el planeta y del que pocos, porque alguno hay que se ha resistido, han escapado a su influjo.

Esos Oscar tuvieron lugar el 2 de marzo de 2014, y para finales de mayo la plaga había llegado al festival de Cannes, uno de los mayores escaparates de Cine del mundo y el más importante en lo que a certámenes se refiere, porque buena parte de la producción internacional más destacada del año se presenta allí en esos días.

En la pasada edición, en la que Winter sleep ganó la Palma de Oro, los selfies se hicieron con las alfombras rojas, compitiendo con los flashes de los fotógrafos profesionales, que no tenían más remedio, por ser algo continuo, que inmortalizar a las estrellas autofotografiándose a sí mismas, algo un tanto surrrealista que este año Theirry Frèmaux, director del festival, pretende erradicar.

Cannes 2015 recomienda, no prohíbe, la ausencia total de selfies.

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Afirma su director que se hace en base a dos razones: por un lado, los tiempos de la alfombra roja, que se ven interrumpidos y eternizados por la constante demanda de este tipo de retratos, y por otro, por motivos estéticos, ya que Frèmaux asegura que nadie sale bien en las fotos que obtiene cuando es él mismo el que se la hace.

No habrá multas, ni enfrentamiento con la ley para las estrellas que se salten la recomendación, pero lo que está claro que es que si ésta ya es noticia en sí misma, cuando algún afamado intérprete decida no hacerle caso, habrá que dar por hecho que tanto si su film es bueno como si no lo es, no será de éste del que se hable.

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