España y el Cine le dicen adiós a Vicente Aranda, director y guionista catalán que ha fallecido el martes a los 88 años de edad, dejando tras de sí un legado de 25 películas y, con ellas, la huella imborrable de sus films de sexo y destape que marcarán la historia de la cinematografía española.

Casi 50 años de cine a sus espaldas que nos brindan títulos como las dos partes de El Lute 1987, que fueron un triunfo y catapultaron a la fama a su protagonista, entre ellos Imanol Arias. Fueron los 90 su época dorada y en la que darían frutos sus grandes éxitos del director, principalmente con Amantes 1991, con la que ganaría dos premios Goya a la Mejor Película y Mejor Director.

Aunque también marcaron un hito anteriormente: Fata Morgana 1966, La novia ensangrentada 1972, Clara es el precio 1974.

Muy comerciales fueron Juan la Loca 2001 o Carmen del 2003. Nadie podrá olvidar esa Pilar López de Ayala encarnando el desgarrador papel de la reina que enfermó de celos y que amó hasta volverse loca. Al igual que esas tórridas imágenes de Paz Vega interpretando a una amante despampanante y apasionada que conocía el secreto de la fórmula para conquistar a los hombres.

Adaptó obras de los más grandes y, entre ellos, destaca Antonio Gala cuya novela La pasión turca 1994 fue trasladada a la gran pantalla por Aranda, provocando la irritación del escritor al no compartir el reflejo de su libro con el mostrado en la película. Aunque también versionaría en varias ocasiones a Juan Marsé, igualmente en desacuerdo con sus adaptaciones: La muchacha de las bragas de oro (1979), Si te dicen que caí (1989) y El amante bilingüe (1993).

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Su trayectoria quiso homenajearse incluso en el extranjero y, los pasados meses de septiembre y octubre del 2014, el Spanish Film Festival organizó en Londres unas jornadas en las que se exhibieron algunas de sus películas más importantes. Entre ellas algunas de las protagonizadas por Victoria Abril, la que puede ser considerada su musa al haber participado hasta en 10 de sus films. La capital inglesa ofreció así parte de su obra marcada por la censura y el destape.

Puso el punto final a su carrera con Luna caliente 2009, de la mano de Eduard Fernández, y con los 82 años ya cumplidos. Y aunque tardó en incorporarse al cine su firma queda impresa en el largometraje español, donde siempre será recordado como el 'cineasta autor' de la época.