Dos escritores admirados en todo el mundo nos dejaron esta semana. Como ocurre con William Shakespeare y Miguel de Cervantes cada 23 de abril (que se celebra el Día del Libro porque ambos escritores fallecieron ese día), el 13 de abril será recordado porque ha sido el mismo día en el que han fallecido el uruguayo Eduardo Galeano y el alemán Günter Grass. Aunque ambos recorrieron el mundo entero y son admirados y leídos en muchos países, los dos fallecieron en los respectivos países que les vieron nacer.

Ambos fueron escritores pero, además, pensadores muy marcados a nivel ideológico, figuras que abrieron las mentes de la sociedad de su época y de sus contemporáneos.

Günter Grass se convirtió en un representante de la segunda mitad del siglo XX en Alemania y, por ende, en todo el contexto europeo. El tambor de hojalata, publicada en 1959, fue su obra más emblemática. Además, ganó el Nobel de Literatura. Habían pasado casi tres décadas desde que lo lograra un autor alemán. Asimismo, en 1999, el escritor recibió el Príncipe de Asturias de las Letras.

Por su parte, Eduardo Galeano alcanzó una popular mundial con su libro Las venas abiertas de América Latina, un ensayo que se convirtió en un referente y en un sentir colectivo para todos los latinoamericanos, ya que además de la situación económica y popular dio su espacio e importancia a los orígenes indígenas del continente.

Galeano fue despedido por el pueblo uruguayo el martes 14 de abril. Lo acompañaron amigos, su viuda, las autoridades locales y personas de la cultura.

Hasta Montevideo se acercó su amigo Joan Manuel Serrat. El cantante español se encuentra de gira por Argentina con su último trabajo, Antología Desordenada, una gira que justo comenzó en Montevideo. 

El velatorio tuvo lugar en el Salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo de la capital uruguaya y hasta allí se acercó el presidente de la República, Tabaré Vázquez. El presidente, que asumió el pasado 1 de marzo, destacó las muestras de apoyo recibidas. "Rendimos homenaje y estamos aquí para despedir a un gran uruguayo y a un gran latinoamericano. Sentimos un gran dolor", lamentó el presidente, quien agradeció "las muestras de solidaridad, afecto y dolor" de los latinoamericanos y extranjeros, llegados especialmente del mundo literario y del deporte".

Por su parte, el vicepresidente de Uruguay, Raúl Sendic, destacó que Galeano había sido "un fueguito en esta tierra", y que había escrito "la última página de su libro de historia personal, el cual es infinito como su obra, como su legado, como esas interminables caminatas por la rambla, que desde hoy tienen dos pisadas menos".

Mandatarios extranjeros enviaron sus condolencias a la Presidencia o manifestaron su pésame a través de las redes sociales. Asimismo, fueron los ciudadanos anónimos los que más sintieron la muerte del escritor. Con flores, con lágrimas y con emoción se acercaron hasta el Palacio Legislativo para dar el último adiós y recordar las palabras que más les marcaron del uruguayo.