Tiene que ser una experiencia bonita saber que cuando el público mira tu rostro en una foto o escucha tu nombre, responde con la sonrisa simbólica que resume en un solo gesto todas las carcajadas que durante años le has estado proporcionando con tu trabajo. Eso es lo que le ocurre a Quim Gutiérrez, un actor que ha hecho de todo, pero que se ha consagrado en el siempre minusvalorado género de la comedia.  

Su discurso inicial de Primos, ese lamento envuelto en rabia, arranque genial de una película que va acorde con sus primeros minutos, es un clásico a la altura de los más respetados, sin ir más lejos el de Pepe Isbert en Bienvenido Mr. Marshall, del genio Luis García Berlanga. 

Casi todos lo recordamos por ella gracias al excelente trío cómico que formaba con sus ficticios parientes, Raúl Arévalo y Adrian Lastra, pero también fue uno de los intérpretes que llevó al éxito a La gran familia española o a Tres bodas de más, los dos films más taquilleros del último tercio de 2013, sin olvidar que protagonizó aquel ejercicio rotundo que era ¿Quién mató a Bambi?, cinta con Clara Lago en el reparto, que fue menos vista de lo que su calidad aconsejaba.

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Pero fuera de la comedia Quim también ha estado en La cara oculta, película de suspense donde coincidió con Clara Lago por vez primera, en el drama Todo es silencio o en la angustiosa Los últimos días, en la que su compañero era un fabuloso José Coronado. Y, por su puesto, en Azuloscurocasinegro, su descubrimiento, Goya al mejor actor revelación y debut con el que sería su director fetiche, Daniel Sánchez Arévalo.

Ahora Quim se vuelve a adentrar en el terreno por el que se ha hecho célebre y nos ofrece su lado más romántico emparejado a una Marta Etura cuyo papel de Marina es una verdadera gozada.

El actor Quim Gutiérrez estrena película
El actor Quim Gutiérrez estrena película

Si Sexo fácil, películas tristes tiene éxito, se va a recordar por mucho tiempo la despedida que ambos tienen en su primer encuentro. Y si no lo tiene, cosa que es de esperar que no suceda, tal momento se convertirá en aquel que en el futuro sirva para animar a verla a los que se la perdieron.

Sexo fácil, películas tristes incluye muchos de los puntos en común que tradicionalmente se han buscado en películas de corte parecido. Muchos, no todos, porque entonces no tendría sentido rodar lo mil veces visto sin ofrecer variación alguna.

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Y qué duda cabe que es bonito asistir a la lucha de una pareja por permanecer unida, ni es menos romántico sentirse identificado con el dolor que reflejan los rostros de Quim y de Marta en ese proceso. Pero para ayudarnos a llevarlo mejor tenemos la presencia de uno de los secundarios más sobresalientes de la pantalla, ese Carlos Areces que nos arranca las mismas risas que Gutiérrez en sus más jocosos personajes. 

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