De no haberse ido tan pronto habría cumplido ahora 36 años, pero aunque sigue vivo en nuestro recuerdo gracias a los buenos momentos que nos regaló y a la admiración que provocó, ya no puede soplar más velas. Ni siquiera llegó a los 29, una sobredosis accidental de medicamentos recetados acabó con su vida un par de meses antes.

Una pérdida enorme para el mundo del espectáculo, que lo ha llorado cada vez que se ha nombrado un título donde trabajara, cada vez que se ha emitido una película suya por cualquier canal de Televisión, o con cada fotografía o fragmento de su Cine que sus admiradores cuelgan asiduamente en las redes sociales. 

Era un actor único, un genio capaz de meterse en todos los papeles que le dieron, de sacarles el máximo partido y de pasar a la posteridad por ello.

Desde su descubrimiento con la estupenda Two hands a su consagración como actor taquillero en Destino de caballero, siempre lograba que su rostro angelical no se mantuviera por encima de sus interpretaciones.

Pese a todo, una de las películas donde menos se lo recuerda es aquella obra maestra que le dio el Oscar a Halle Berry, Monster´s Ball, extraño título, un tanto rebuscado, pero acorde para el film al que englobaba.

Lo cierto es que no aparecía mucho en ella, pero su papel era importante y merece ser citado, al igual que el de El secreto de los hermanos Grimm, donde interpretaba a Jacob, uno de los dos autores referidos, en una aventura que los enfrentaba a ambos a sus propias creaciones literarias.

Es el momento de Ennis del Mar, su pastor ovejero en Brokeback Mountain, su primera nominación al Oscar, absolutamente merecida, injustamente ninguneada.

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Televisión

Su trabajo en la película de Ang Lee, tanto a nivel físico como emocional, e incluso vocal, acento sureño cerrado y difícil de entender en su versión original incluido, hizo de su composición una filigrana al alcance de muy pocos talentos. La Academia no lo premió entonces, lo hizo ya a su muerte, consagrando su figura y aplaudiendo para siempre al eterno Joker de El caballero oscuro.

La segunda película sobre Batman que Christopher Nolan rodó en medio de una trilogía discutida por muchos debido a su intensidad dramática aunque alabada por otros tantos a causa de sus innegables valores artísticos, mostró al actor completamente mimetizado con el ser malvado, enemigo del hombre murciélago, al que dio vida en la pantalla.

Hubo otros Joker antes, como el de Jack Nicholson en la cinta de Tim Burton, los habrá posteriores, caso del de Jared Leto en Escuadrón Suicida, de estreno en 2016, pero el que firmó Heath Ledger marcó un antes y un después irrepetible que quedará como modelo para todos los demás.

Y su nombre, como patrón memorable de una carrera que, de no haberse torcido con tanta rapidez, habría sido prodigiosa.

De hecho, se fue dejando su estrella en lo más alto, y ahí continuará estando, con los grandes a los que acompaña.

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