Por desgracia en un país como España si un grupo definido musicalmente entre el trash metal y el hardcore punk con letras críticas contra el sistema sale en todos los medios la causa más probable de esta aparición suele ser que les han prohibido un concierto.

O en el caso que nos ocupa, el de los vitorianos Soziedad Alkoholika, que se lo han vuelto a prohibir. En Madrid, de nuevo. La orden ha venido desde el Ayuntamiento pero la idea ha venido desde las fuerzas de seguridad. Concretamente la Policía Municipal, y siendo aún más específicos, el auto lo firma el señor Jesús E. Guereta, coordinador General de Seguridad y Emergencias en la capital.

Las razones aportadas en el informe se justifican bajo la base de que el concierto puede suponer un "peligro para las personas y bienes". El Ayuntamiento ha sopesado el informe y ha dictaminado que existen "razones fundadas" para la cancelación del evento.

Una vez más, recalco. El informe, que la propia banda ha colgado en su muro de Facebook, recoge razones a cada cual más dispar para justificar la cancelación del evento. En primer lugar habla de otras tres suspensiones que la banda ha recibido en sus conciertos, en Leganés, Badajoz y Salamanca concretamente. Como si simplemente la existencia de otras prohibiciones expresas a la banda justificase que se produzca otra más.

En segundo lugar el informe cita el archimanido caso de la denuncia que la Asociación de Víctimas del Terrorismo interpuso a la banda por considerar que sus letras humillaban a las víctimas de ETA.

Hace ya la nada desdeñable cifra de 9 años que la Audiencia Provincial falló a favor a la banda. Además el Tribunal Supremo, al que recurrió AVT, ratificó la sentencia absolutoria.

El informe también habla del incidente que se vivió el año pasado en el festival Aupa Lumbreiras, en el que algunos asistentes al festival, cubiertos con pasamontañas, tuvieron enfrentamientos con la policía que derivaron en corte de carreteras, barricadas, lanzamientos de piedras, etc.

Por supuesto Soziedad Alkoholika no estaba tocando en el momento en el que se produjeron los disturbios ni considero que sea relevante aunque así hubiese sido.

No creo que los enfrentamientos con la policía tuvieran su origen en que un montón de jóvenes que asistían a un concierto quedaron bajo el control de las letras de alguna de las bandas que en el festival tocaban y movidos por esos mensajes corrieran a la zona de acampada a enfrentarse con las fuerzas de seguridad.

Risible si no fuera porque en los últimos cinco años al menos seis conciertos de la banda en la capital han sido cancelados. Además de en otras comunidades, en las que, casualmente, gobernaba el PP.

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