La hermanastra de Ana Frank, Eva Schloss rompe un silencio de sesenta años y publica 'Después de Auschwitz' para relatar toda su historia vivida en el famoso campo de concentración y exterminio nazi. Tras décadas sin contar lo sucedido, en 1986 la pidieron que dijese unas palabras sobre su hermanastra en una exposición de Londres, y desde entonces no ha parado de dar conferencias por todo el mundo.

Eva nació en Viena en 1919 en el seno de una familia feliz, pero cuando Hitler llegó al poder en Alemania, ella junto con sus padres y su hermano mayor se trasladaron primero a Bruselas y posteriormente a Ámsterdam. Aquí fue donde conoció a Ana, casualmente vecina cercana.

Cuenta cómo era todo lo contrario a ella, una criatura sonriente y soñadora que vestía en modo impoluto y cautivaba al grupo de niñas contando todo tipo de historias.

Cuando los alemanes invadieron Holanda se les despojó, como al resto de judíos, de todos sus derechos y se les obligó a llevar una estrella amarilla de identificación. Aunque intentaron en un primer momento huir a Inglaterra, tuvieron que esconderse, Eva y su madre por un lado, y su padre junto con su hermano por otro. Schloss recuerda perfectamente el día que las capturaron para llevarlas al campo, era el día de su 15 cumpleaños, el 11 de mayo de 1944.

Ya en el campo de concentración, hacinados en barracones, en condiciones infrahumanas, y entre múltiples enfermedades, Eva contrajo el tifus, pero gracias a su madre y a una prima enfermera consiguió sobrevivir.

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No tuvo tanta suerte Ana Frank, que murió en marzo de 1945 de fiebre tifoidea, al igual que su hermana Margot.

Eva relata que el momento más traumático fue a los cuatro meses de llegar a Auschwitz, cuando el doctor Mengele eligió a su madre para ser gaseada, y sin duda el segundo, cuando ya de vuelta a Ámsterdam supo que su padre y su hermano habían muerto.

Entre las muchas historias macabras que describe, cuenta cómo tuvo la ''suerte'' de ser trasladada a Canadá por un periodo, a un almacén dónde se acumulaban todas las pertenencias de los judíos. Estas posesiones terminaron volviendo a Alemania, y fueron repartidas entre familias de soldados, así hombres y mujeres alemanes usaban cuchillas, carritos de bebé, gafas o relojes de judíos sin ni siquiera saberlo.

Fue a su regreso a Ámsterdam en el invierno de 1944 cuando el ejército ruso liberó los campos, que su madre conoció a Otto, el padre de Ana Frank. Un buen día llegó con un paquete marrón atado con un cordel, era el diario de su hija. Entablaron una amistad hasta que finalmente se casaron y se fueron a vivir a Suiza. Eva por su parte, terminó trasladándose a Londres para dedicarse a la fotografía, donde conoció a un joven judío llamado Zvi Schloss con quien se casó y tuvo tres hijas. #Libros