Sus últimos estrenos, Hombres, mujeres & niños, de Jason Reitman, y Alexander y el día terrible, horrible, espantoso, horroroso, donde tenía a Steve Carrell de co-protagonista, no fueron precisamente éxitos en nuestro país, de hecho, pasaron más bien desapercibidos pero tampoco gozaron de una distribución muy amplia ni de la publicidad necesaria como para llegar más lejos en la taquilla.

Independientemente de que gustaran más o menos, eso tampoco es medida en la recepción de una película porque, ¿cuántas veces una cinta ha gustado a los cuatro que la vieron o ha desagradado a los miles que se acercaron a darle una oportunidad?

La aceptación de un título, o el rechazo que produzca, es un verdadero misterio, y precisamente por eso, los actores intervienen en todo tipo de proyectos, esperando que unos u otros, y a ser posible ambos, cada uno de géneros diversos y con características distintas, obtengan el aplauso esperado.

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Y Jennifer Garner es una de esas actrices enormemente versátiles capaces de entregarse a lo más ecléctico, de meterse en la piel de una superheroína de cómic como Elektra en Daredevil, en la de una agente del SD-6 en la serie Alias o en la de una esposa que desea tener hijos por encima de cualquier otra cosa en La extraña vida de Timothy Green e interpretar todos esos personajes con la misma seriedad y perfección.

Ahora, esa chica también famosa por ser la mujer de Ben Affleck, sin que tal circunstancia haya empañado su carrera, estrena en Estados Unidos la última película que ha rodado hasta la fecha, Danny Collins, una cinta en la que se rodea de un reparto excepcional dentro el cual ella no deja ser un componente que apuntale su grandeza.

Al Pacino es el actor que da vida al personaje protagonista, una estrella del teatro que decide dejar la escena cuando descubre la existencia de una carta que John Lennon le escribió en 1971, cuando componía canciones y grababa discos.

Retomar la vida que dejó y darse una segunda oportunidad se convierte en su prioridad, y en ese viaje en el que se embarca le esperan Annette Bening, el apoyo de Christopher Plummer y una Jennifer Garner tan radiante como es habitual. Mezcla de comedia y de drama, Danny Collins tiene todos los ingredientes para alcanzar el corazón de los espectadores norteamericanos.

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Y para arrebatar el de los españoles si algún día la película llega a nuestras carteleras.