El jueves pasado el Consejero de Educación, Cultura y Deportes del Gobierno de Cantabria, Miguel Ángel Serna, dio a conocer la noticia del descubrimiento de pinturas rupestres, probablemente pertenecientes a la cultura Premagdaleniense (Paleolítico Superior), En la cueva Aurea Nota. El hallazgo fue efectuado por el presidente del Club de Espeleología de Sabadell, Manel Llera y su mujer Ráquel Hernández, de modo fortuito mientras inspeccionaban la cueva practicando su deporte de aventura.

Aurea Nota, es llamada así por la mujer que hasta la década de los 80, guardaba allí sus cabras, está situada en el Desfiladero de la Hermida, sobre el coto de pesca el Infierno, a tan sólo unos 50 metros del río Deva.

Es un desfiladero de roca kárstica, por lo que está lleno de cuevas, lo que le convierte en un lugar ideal para los primeros asentamientos prehistóricos en la Cornisa Cantábrica. Las figuras principales se encuentran en la zona más profunda de la caverna, pero hay más por uno de los pasillos y en otras paredes, todas de color ocre y de tipo geométrico. Aún no hay una valoración del significado de este descubrimiento, pero se cree muy importante en el estudio de los asentamientos de esta época tan temprana, pues justamente en esta zona aún no se había encontrado ninguno.

Cantabria cuenta con más de 60 cuevas con pinturas rupestres, 10 de ellas declaradas patrimonio de la humanidad. Probablemente la más conocida de toda sea la Cueva de Altamira en Santillana del Mar, descubierta hacia 1868 por Marcelino Sanz de Sautuola y su hija pequeña.

En realidad fue uno de los aparceros de su propiedad, sabedor de que Sanz de Sautuola era aficionado a la paleología, el que le indicó la situación de la misma. Éste visitó la cueva varias veces, en una de esas ocasiones en la que él excavaba en la entrada de la gruta,  su hija se adentró en la misma y descubrió la sala de las pinturas.

Don Marcelino fascinado por el descubrimiento escribió un opúsculo en el que explicaba las particularidades del emplazamiento y realizaba un bosquejo de las pinturas. pero los especialistas de la época declararon que las pinturas eran una falsificación, por lo que Don Marcelino murió sin ver reconocido su descubrimiento.

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