Afirmar que Elena Anaya está viviendo su mejor momento tal vez no sea lo más exacto, ya que la actriz lleva años en lo más alto y no parece dispuesta a bajarse del pedestal que ella misma se ha ganado a base de talento y de no descansar ni un segundo de rodar películas con las que consigue, sin excepción, críticas inmejorables tanto del público como de los profesionales especializados.

El Goya tardó en llegar, pero Pedro Almodóvar se lo facilitó gracias a un trabajo complejo y muy aplaudido en La piel que habito, una de las cintas más admiradas por los espectadores de la última etapa del manchego. Y después del máximo premio de la industria española, deleitó a sus seguidores con una de sus interpretaciones más intensas, la agorafóbica Lupe de Todos están muertos.

Por esa cinta ha sido candidata a todos los galardones de la temporada, que no le ha sido posible convertir en premio porque Bárbara Lennie, por Magical girl, le ha vencido en cada una de las galas que se han celebrado.

Lo que está claro es que ninguno de sus compañeros la ha olvidado y no solo ha tenido presente a la palentina para nominarla, ya que la película se estrenó a comienzos del año pasado, algo que disminuye mucho las posibilidades de obtener una candidatura debido al tiempo transcurrido y a la cantidad de títulos estrenados desde entonces, sino que además de conseguirla ha logrado que su trabajo, lleno de matices, de miradas que lo dicen todo, de silencios que hablan más que las palabras, sea digno del reconocimiento del gremio.

La Unión de Actores le otorgó su premio a la mejor actriz, así como a Javier Gutiérrez, el intérprete que lo ha ganado todo este año, lo consideró también el mejor actor por La isla mínima.

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La cinta de Alberto Rodríguez también obtuvo el premio a los mejores actores secundarios, para Manolo Solo, el fotógrafo del periódico que ayuda a Raúl Arévalo en su investigación de los negativos que tanto protagonismo tienen en el film, y para Mercedes León, la mujer a la que el mismo actor enseña su placa cuando se dispone a hacerle el primero de los interrogatorios a los que los detectives la someten. Actores, estos dos últimos, que reciben ahora los aplausos de la profesión. Bienvenidos sean.