Una de las películas más míticas que se han hecho sobre el amor, curiosamente, la protagoniza una chica (Julia Roberts) a la que su mejor amigo (Dermot Mulroney) le comunica que va a casarse, y solo entonces se da cuenta de que está enamorada de él y de que quiere ser ella la novia de esa ceremonia. La boda de mi mejor amigo, una delicia que cuenta también con Rupert Everett y Cameron Díaz en el reparto, es uno de los grandes títulos que gira en torno a la persecución de una media naranja ante la que nuestra heroína parece ser invisible. Pero no es la única película que ha triunfado teniendo como argumento a un amor inapropiado o a un personaje central no correspondido.

Porque no todos los corazones están lo felices que el mismo Cine asegura que el amor hace sentir, también el celuloide se ha fijado en los que más problemas tienen para sonreír al ser ninguneados.

El mismo director de la película de Julia Roberts, el australiano P. J. Hogan, antes de ese gran éxito tuvo otro más moderado, La boda de Muriel, en la que la joven del título deseaba casarse por encima de todo, sin caer en la cuenta de que nunca había tenido una cita, ni un novio que se interesase por ella. Esa era una comedia agridulce, pero la que sí es una comedia, con todos los elementos del género, es Amigos de más, una cinta que el año pasado protagonizaron Daniel Radcliffe y Zoe Kazan. Divertidísima película en la que quien fuera Harry Potter se enamora de su mejor amiga, pero nada puede hacer para ganarse su amor porque la muchacha ya tiene un novio al que no piensa dejar.

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Una de las más bellas recreaciones de un amor no correspondido fue el que tuvo lugar en la vida real entre la pintora Dora Carrington y el escritor Lytton Strachey, un amor platónico debido a que los gustos de Lytton no se adecuaban a lo que su amiga podía y quería darle. Dos célebres figuras del arte y el humanismo que vivieron a caballo entre el siglo XIX y el XX y que fueron interpretados en 1995 de forma brillante en la gran pantalla por Emma Thompson y Jonathan Pryce, en el biopic contado desde el punto de vista de Dora titulado Carrington.

Pero si hay una película que retrata como ninguna otra el amor no correspondido, esa es la comedia española Pagafantas. Borja Cobeaga y Diego San José, antes de ser los guionistas del mayor éxito del cine patrio, escribieron esta oda al perdedor en lo que al amor se refiere en la que un joven, deseoso de hacer lo imposible para estar con la chica de sus sueños, le paga las bebidas mientra ve cómo los que están a su alrededor tienen más habilidad con ella y él se ha de conformar con ser su mejor amigo. Esa situación la conocemos todos, por eso el cine también la refleja, aunque casi siempre lo haga en comedias para suavizar algo que puede doler más de lo que la mayoría de las veces el celuloide admite.