Mientras en España se mezclan las corrientes que detestan a Pedro Almodóvar y a su Cine con las que lo adoran a él y a su obra, fuera de nuestras fronteras lo tienen más claro: Pedro es un autor de los pies a la cabeza, un cineasta que lleva revolucionando el celuloide desde la época de La Movida. Alguien que en los años 80 rompió todos los moldes del Cine español comercial con Mujeres al borde de un ataque de nervios y que no ha dejado de reinventarse desde entonces gracias a Todo sobre mi madre o Volver.

Por eso en Francia es una leyenda y en Estados Unidos un profesional admirado y aplaudido que acaba de recibir allí, en la tierra de John Wayne, el premio Renoir del Sindicato de Guionistas.

Por promover la literatura en sus películas y por sus maravillosas contribuciones a la profesión, esas han sido las razones, más que contundentes, para que los Guionistas le hayan otorgado el premio, incluyéndolo de esta forma en la misma lista en la que también se encuentran escritores cinematográficos imprescindibles como Tonino Guerra, responsable del libreto de Amarcord, de Federico Fellini, La noche o El eclipse, ambas de Michelangelo Antonioni, o Suso Cecchi D´Amico, quien escribió los guiones de Rocco y sus hermanos o El Gatopardo, dos títulos imprescindibles de Luchino Visconti.

Almodóvar no ha podido ir a recogerlo por estar ya inmerso en la producción de la película que en breve empieza a rodar, Silencio, pero ha querido dejar claro en un vídeo lo agradecido que estaba por la distinción.

El Premio Renoir reconoce a los artistas internacionales que le han dado lustre a la profesión, y en la ceremonia de entrega, en la que también fueron galardonadas El gran hotel Budapest y Descifrando el enigma como mejor guión original y adaptado respectivamente, quedó claro que el gremio norteamericano lo considera un auténtico genio.

Y es que su cine no solo propone diversión, cuando de comedias se trata, también se ha entregado a la pasión o al thriller sin que su estilo se haya visto perjudicado por el género. Su estética, siempre tan llamativa, es su forma, y en su universo es donde adquiere todo el sentido que la justifica en cada una de sus películas. Pero lo que se premió fueron los guiones a partir de los cuales nace dicha forma, y por muy extravagantes que puedan ser algunos de ellos, lo cierto es que más allá de lo evidente, de esos personajes de sexo equívoco y de situaciones algo subidas de tono, siempre se encuentra el trasfondo de un acontecimiento o una tragedia, detonantes que explican la razón de que sus protagonistas, y quienes los rodean, hayan llegado a ser quienes vemos en la pantalla.

Y Pedro lo cuenta desde la verdad de cada uno de ellos, dejando claro que cuando la vida los asusta salir por una puerta inesperada puede ser para ellos la mejor de las soluciones.

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