Por fin ha llegado a nuestras pantallas la que sin duda es la película más esperada en mucho tiempo. Las salas que la proyectaban en toda España estaban abarrotadas en todas las sesiones, lo que sin duda es un buen espaldarazo para el mundo de Cine, tan falto últimamente de verdaderos éxitos de taquilla.

Los espectadores, más bien deberíamos decir espectadoras en su inmensa mayoría, muchas en grupos y algunas acompañadas de sus parejas quizás en un anticipado regalo por el día de San Valentín. La película ha sido calificada con una recomendación de que los menores de 17 años deberían ir acompañados de un adulto, salvo en Francia que han bajado la edad a 12 (alegan que ningún adolescente va a sorprenderse por lo que puedan ver).

La media de edad ronda los 30 años, aunque desde luego hay grupos de jovencitas que ríen nerviosas, también lo hacen las otras entre cuchicheos, y comentarios chistosos en voz más alta, antes, durante y después del film. También están las mujeres que pasan la cincuentena, para las que la trilogía ha supuesto todo un descubrimiento.

E.L.James, autora de la trilogía había declarado al periódico Telegraph "Tuve que luchar por un montón de cosas de forma muy dura. Mi mayor preocupación fue la de asegurarme que las escenas más fuertes fueran rodadas con clase y tuvieran buen gusto". la directora ha reconocido tener serias broncas con la autora en el proceso de adaptación. Sam Taylor afirma haberse sentido inspirada por películas como "Nueve Semanas y Media" y sobre todo por "El último tango en París" "por la profunda oscuridad del romance"; en mi opinión ambas le quedan grandes.

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El resultado es que en toda la película, que dura 118 minutos, hay aproximadamente 18 minutos de escenas amatorias, y aunque vemos perfectamente toda ala anatomía de Anastasia (Dakota Johnson) no pasa lo mismo con el desnudo frontal del Señor Grey (Jaimie Dornan). Otra manera de verlo son 14 azotes en las dos horas de proyección.

Crítica y espectadores valoran más la interpretación de Dakota, Dorman parece sentirse incómodo en su papel resultando forzado en muchas ocasiones, de hecho cuando llega la escena en la que dice "No, Anastasia. primero, yo no hago el amor. Yo..." la sala estalla en una unánime carcajada.

Comentarios del tipo "pero esto era totalmente previsible" o "vaya esto no es para tanto", son los más escuchados, aún así el morbo sigue extendiéndose. Por supuesto el cierre de la película es lo suficientemente abierto para dar cabida a una secuela.