ChristianGrey en realidad se llamaba Hermenegildo Sánchez, un asalariado con contrato de20 horas semanales que vivía en un pisito de 40 metros cuadrados. No te lo crees, ¿verdad? Lo mismo me ocurrió amí cuando, a duras penas, acabé el libro de 50 Sombras de Grey. No me cabe ninguna duda de que, Hermenegildo nohubiera encontrado una individua que aceptara semejantes juegos y, tanto el libro,de muy dudosa calidad literaria, como la película, otra mediocridad, nohubieran tenido cabida.

Los admiradoresy seguidores de esta saga fatal, estarán de suerte porque, seguramente, laproductora, ya estará afanada preparandola versión cinematográfica de los dos libros restantes.

No es de extrañar a lavista del éxito de taquilla (248 millones de dólares en un fin de semana), enEspaña, la friolera de 7 millones de euros.

Elhecho de que el libro, 50 Sombras de Grey,haya sido un superventas, me preocupa, en serio. El argumento, si es que seatisba, no tiene sostenibilidad así como los diálogos que hastían al más“pintao”. Vamos que, el estatus que se refleja en el argumento, está a la ordendel día en la vida de los ciudadanitos de a pie. La autora, que, de desconocersu identidad, hubiera dicho que se trataba de una adolescente, no parecerecordar que los diccionarios están repletos de un rico vocabulario que, de vezen cuando, podrían haberla permitido intercalar algo más entre: “la diosa que llevo dentro”, “eres mía”,“soy tuyo”.

Ahí es nada. De una profundidad que sobrecoge.

Y no es que esté juzgando a todas aquellaspersonas adultas que, por propia decisión, se decantan por estas prácticassexuales, respetables, siempre y cuando no me salpiquen. Lo que enrealidad da escalofrío y desasosiego es pensar en la multitud detiernas y cándidas jovencitas que pueden llegar a entregarse a este tipo deprácticas sin tener ni idea de los riesgos que ello implica.

Los perfiles delos protagonistas no son nada envidiables. La doctora en psiquiatría, Miriam Grossman, en su carta a los jóvenes, hace una profundareflexión desde su lado profesional y humano, acerca de 50 Sombras de Grey y nos lo deja másque claro. Luego no nos lamentemos de que no se advirtió.

En definitiva, tantolos libros como la película, deberían presentar un cartelito de advertencia como los paquetes de tabaco. Te invito a visitar a DalasReview en su canalde Youtube. 50 aplastantes y sarcásticas razones para pasar de Anastasia Steele y Christian Grey y le agradeceremos habernos ahorrado tiempo,dinero y disgusto. Laverdad es que, la autora de 50 sombrasde Grey, la británica E. L. James, nos hubiera hecho un favor creandoun recetario de cocina en lugar de embarcarse en este libro e insistir en dosmás. Y es que, un buen marketinghace milagros.

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