Tiene un nombre complicado de pronunciar con fluidez si no se ha leído más de un par de veces seguidas, pero inolvidable una vez que se ha dominado. Mía Wasikowska, australiana de ascendencia británica y polaca, puede afirmar que su peculiar apellido, para el mundo de Hollywood, responde también al tipo de Cine que ha ido rodando a lo largo de los años, por pocos que lleve en el negocio, y es que la joven a la que nos descubrió Tim Burton en su extravagante y no demasiado acertada aproximación al mundo de Lewis Carroll y su "Alicia en el pais de las maravillas", parece no querer dejar ese mundo siniestro en el que el personaje se adentra y ha continuado escogiendo proyectos oscuros que ratifican la línea en la que se dio a conocer.

De rostro angelical y maneras exquisitas en su exposición a las cámaras, de ella puede esperarse cualquier reacción, cualquier movimiento después de no haber levantado sospechas de que éste pueda producirse. Por eso Mía es una presencia tan poderosa, ya que su credibilidad como niña buena está más que probada pero su cambio de registro no se queda atrás, provocando el desconcierto y la posterior admiración. Lo conseguía en "Stoker" o en "Solo los amantes sobreviven", ese relato sobre vampiros del siglo XXI donde ella tenía un papel secundario pero absolutamente hipnótico.

Sin embargo no siempre ha sido una chica enigmática cuya naturaleza es capaz de todo aunque su apariencia no lo haga evidente, también ha sido una aplicada sirvienta en el hotel donde trabajaba como mayordomo Albert Nobbs, a quien interpretó maravillosamente la actriz Glenn Close, o ha interpretado a la hija de una pareja de dos mujeres, Annette Bening y Julianne Moore, que quiere conocer a su padre biológico, Mark Ruffalo en  "Los chicos están bien", cinta con tintes de comedia suavizando un tema tan serio como el de la inseminación artificial.

Y Mía repitió con Julianne, y ambas resultan prodigiosas en la inquietante "Maps to the stars", último trabajo de David Cronemberg, tan retorcido como los que inundan su filmografía. Pero en breve será "Madame Bovary" en una nueva adaptación del clásico de Gustav Flaubert, y en otoño se adueñará otra vez de las pantallas gracias a Guillermo del Toro y su "Crimson Peak", donde compartirá cartel con Jessica Chastain.

Desde luego, no hay que perder de vista a Mía Wasikowska. Y hay que aprenderse su nombre porque en el futuro lo pronunciaremos mucho. En realidad, ya lo estamos haciendo.

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