En el pasado festival de San Sebastián una película centraba la atención de la prensa especializada por su originalidad y su extraña contundencia narrativa, que lograba transformar un drama en un ejercicio de suspense con un estilo nuevo y único, lleno de carácter y personalidad. Se trataba de Magical girl, la segunda cinta de Carlos Vermut, primera que conseguía llegar a las salas comerciales, y lo hacía con la expectación de haber levantado un insólito revuelo con su ópera prima, Diamond Flash, que, sin medios ni publicidad, se había convertido en un aperitivo de lo que sería el título más aclamado de lo que restaba de temporada.

La isla mínima también obtuvo un sonoro éxito, pero de ella se venía hablando desde más atrás, y en San Sebastián solo iba corroborando lo que quien había tenido la oportunidad de verla ya había asegurado. Sin embargo, apenas se sabía nada de Magical girl, únicamente habían corrido rumores acerca de lo maravillosa que era, hasta que en el festival se encontró, como si de un tsunami se tratase, a la fama de cara. Todo fueron voces positivas y entusiastas alzándose con una energía como pocas veces se le había dedicado a una película española.

Su argumento, el juego que planteaba con los espectadores, la atmósfera tan inquietante que proponía y unos actores a cual más entregado a su papel conseguían una obra tan singular como atrayente que fue incluida en las listas de muchos aficionados al Cine en sus recopilaciones de lo mejor del pasado año.

Los Goya le hicieron justicia premiándola en la categoría de mejor actriz, a su protagonista, Bárbara Lennie, pero dejaron otras cinco candidaturas únicamente en nominación, entre ellas las de mejor película, director y guión original, que fueron a parar a manos de los responsables de La isla mínima.

Tampoco ganó José Sacristán como mejor actor de reparto, pero su Damián quedará en el recuerdo como una de las composiciones más grandes de un actor con cientos de trabajos memorables. Muchos determinaron que la película había cosechado pocos premios, pero los hay que todavía no pueden opinar al respecto, porque no la vieron. Ahora es la oportunidad de que los segundos se pongan al día para emitir su veredicto y de que los primeros la disfruten tantas veces como quieran, porque ya está disponible tanto en las plataformas de cine online como a la venta en formato doméstico, para, si se opta por lo segundo, conservarla al lado de nuestros clásicos, que es el lugar que le corresponde.

¡No te pierdas nuestra pagina de Facebook!!
Haz clic para leer más