¿A qué película se debe considerar favorita para ganar el Oscar, a la que cuenta con más nominaciones o a la que más posibilidades tiene de cara a ganarlo? Si nos fiamos del número de candidaturas, Birdman y El gran hotel Budapest aspiran a nueve cada una, con lo que habría un empate en la línea de meta. Pero si atendemos al camino recorrido por las contendientes y nos fijamos en los premios conseguidos hasta el momento como base principal para hacernos una idea de lo que puede ocurrir la noche del 22 de febrero en el Dolby Theatre de Los Ángeles, Boyhood cuenta con todas las simpatías posibles de los votantes que otorgan los premios más importantes de la industria del Cine

A pocos días de la celebración de la gala es el momento de jugar, de apostar, de rellenar con una X la casilla por la que nos inclinamos.

Y para hacerlo lo mejor posible habrá que dejar a un lado los gustos personales, las películas y actores que votaríamos en nuestro caso, para volcarnos en lo que creemos que harán ellos. Nos guste o no tal o cual título, si pensamos que es el que será elegido, tendrá que ser también el que escojamos. A ese actor que tanto nos gusta, por mucho que nos entusiasme, lo tendremos que dejar a un lado y decantarnos por aquel que tenga todas las papeletas para subir a recoger el premio.

Es decir, por mucho que apoyemos a Edward Norton en su excelente vuelta a la gran pantalla en Birdman, otro compañero suyo, J. K. Simmons, que de secundario tiene poco en Whiplash pero compite en dicha categoría, apunta a que será quien le arrebate el premio. Dentro de poco, el intérprete de American History X va a ser uno de los actores sin Oscar al que, como ocurre con Leonardo DiCaprio, más se le reivindique una estatuilla.

En cuanto al mejor actor, parece que Eddie Redmayne por La teoría del todo le saca a su rival más inminente unas cuantas cabezas en la carrera, pero Michael Keaton podría adelantarse en el último momento y dar un vuelco a las quinielas. Su Birdman ha calado hondo y ese paseo a ritmo de carrera que se da en calzoncillos por la noche de Broadway ya es una escena antológica por la que el actor puede salir muy beneficiado.

En el caso de la mejor actriz nada parece que vaya a hacerle sombra a Julianne Moore. Su Alice de Siempre Alice, una mujer inteligente que va desapareciendo dentro de sí misma por el Alzheimer que padece, le dará el Oscar que no ganó por Las horas, Boogie Nights o El fin del romance, por las que sin duda lo merecía mucho más que en esta ocasión. Patricia Arquette como secundaria en Boyhood y el director de la cinta, Richard Linklater, también parecen apuestas seguras.

Pero en Hollywood a veces Adrien Brody gana por El pianista o Halle Berry por Monster´s Ball y lo que estaba tan claro se convierte en una quiniela imposible de acertar. 

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