Ya sabemos que no existe, pero si existiera, el Óscar a la película más polémica del año sería para Cincuenta sombras de Grey dirigida por la directora británica Sam Taylor-Johnson. Parafraseando el conocido refrán español, "Lo que con polémica empieza con polémica termina", esta adaptación de la obra de E. L. James ha venido salpicada de polémica desde sus comienzos.

Las primeras controversias ya aparecieron durante el casting y la selección de los actores protagonistas.

En este caso, parece ser que lo más difícil era elegir un actor que cumpliera las expectativas de los millones de lectores, pero sobre todo lectoras, del libro. El primer nombre en sonar, Matthew Bomer, parecía tener el beneplácito de casi todos los fans; sin embargo, su conocida homosexualidad desaconsejaba su participación como galán "castigador" en esta película. Luego, el candidato propuesto fue Charlie Hunnam, sin embargo y, tras un enconado debate sobre su idoneidad, era el mismo actor el que renunciaba al papel aduciendo problemas con su agenda.

Finalmente, se llegaba a una situación de compromiso y Jamie Dornan fue el actor elegido. Pero los problemas siguieron durante el rodaje, encontronazos entre la autora del libro y la directora, problemas con la elección de escenas (sobre todo las de sexo), problemas con la agencia americana de calificación y un largo etcétera que, sin embargo, no impidieron que este largometraje viera la luz.

Y sigue la polémica.

Ahora se ha abierto una guerra enconada de opiniones entre aquellos espectadores que piensan que la película es, incluso, mejor que el libro y aquellos que piensan que la película es un sacrilegio y que ha deshonrado una de las obras eróticas jamás escrita. Probablemente, este debate tiene que ver con lo caprichosa y variada que es nuestra imaginación y con la imposibilidad de encontrar dos imaginaciones iguales en todo el Universo.

Así, para aquellos lectores y lectoras que al leer la obra les pareció una historia de amor verdadera, la adaptación del libro ha resultado en una obra maestra. Sin embargo, aquellos que imaginaron una obra erótica, de atracción entre dos personas de distinto sexo, la película se ha quedado un poco "cortita". Para avivar la polémica, ahora, tres actrices porno se desnudan en un video para protestar contra Cincuenta sombras de Grey y nos dan cinco razones para odiar la película.

A saber, y según ellas, la obra es machista, misógina y anticuada (repito, y para evitar más polémica, no es mi opinión, es la de estas actrices de Cine).

Pues bien, la polémica sigue en el aire, sin embargo, no creo que a E. L. James, Sam Taylor-Johnson y a los productores de la película les importe en absoluto, ya saben "que hablen de uno, aunque sea mal" y mientras tanto la película rompiendo records de taquilla y recaudación (¡248 millones de dólares sólo en un fin de semana!) y convirtiéndose en unos de los fenómenos sociales del año.

Pero ¡volvamos al principio! Ya sabemos que no existe, pero el Óscar a la película más polémica del año habría que inventarlo. Sería de justicia que Cincuenta sombras de Grey, una película que por sus virtudes cinematográficas no tenga muchas posibilidades de optar a este galardón, pudiera llevarse un Óscar por su gran calado social y su capacidad de estremecer y postular a los espectadores. Además, así esta película podría compartir estatuilla y escalafón con otras películas como Lolita, La naranja mecánica, El último tango en París, La vida de Brian, La Pasión de Cristo o El imperio de los sentidos, entre otras, como películas más polémicas de la historia del séptimo arte.

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