Con apenas un poco de atención cualquier persona puede predecir la intención de su interlocutor a partir del tono que le imprima a lo que esté diciendo. Pero también en el lenguaje de una comunidad de hablantes particular, se puede rastrear cierta tonalidad típica de ese grupo, que según acaba de divulgarse, estaría asociada a las condiciones climáticas. De este modo, se estaría encontrando una respuesta a los modos de hablar tan característicos de un lugar que, en muchas ocasiones, nos llevan a asociarlo con estados de antipatía o simpatía, según el caso.

El estudio fue llevado a cabo por investigadores lingüistas de la Universidad de Miami.

Allí, luego de un exhaustivo trabajo de campo que consistió en el examen de 3.700 lenguas, los expertos arribaron a la conclusión de que lenguaje y medio ambiente están más relacionados de lo que se creían hasta el momento. De acuerdo a lo que pudieron observar, la manera en que hablan las personas de una región específica, es decir su tonalidad, está vinculada con el clima en el que se desarrollaron las generaciones anteriores, y que es reproducida y mantenida por las actuales.

De acuerdo con esta afirmación, los hablantes experimentan modificaciones en su organismo a partir de las condiciones climáticas de la geografía en la que habitan, en especial la parte de su aparato fónico: laringe y cuerdas vocales. El estudio pudo registrar que los hablantes que pertenecen a zonas más bien húmedas tienden a evidenciar una tonalidad más compleja, mientras que los que lo hacen en zonas áridas, secas y frías, muestran una tonalidad más simple.

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Si bien aún se está en fase de investigación, esto podría tratarse debido a que en las regiones más desérticas, el aire es más seco, lo que genera cuerdas vocales menos elásticas.

La conclusión parcial de esta investigación que se acaba de publicar en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias, reafirma la idea de que el lenguaje es un hecho histórico, social y biológico que, sin lugar a dudas, están marcado por las condiciones contextuales de los hablantes, hasta el punto mismo de que el clima pueda ser un condicionamiento en los modos en que "suena" una lengua. Así que ya sabes, si quieres cambiar la tonalidad en la que hablas, pues no tienes más que mudarte y experimentar otro clima.