No es necesario que te coloques un parche en el ojo ni que portes una bandera pirata. Tan solo necesitas tener paciencia y, sobre todo, creer. Os lo cuento y me pongo a preparar mi equipo para partir. No voy a guardar el secreto, todos tenemos derecho a intentarlo. Estos son algunos de los lugares donde aún es posible hallar enormes tesoros. ¿Y si fuera verdad?

Las doce naves españolas que, en 1715 partieron de Cuba, con un cargamento de oro, por un valor estimado, hoy día, de 2 mil millones de dólares, se perdieron en una tormenta. Aunque, una parte del cargamento fue hallado próximo a Florida, aún se desconoce el lugar donde se encuentra la fragata San Miguel, que aún permanecerá preñada de oro a la espera de un parto feliz.

¿Qué me decís de los excéntricos ingleses? El verano pasado, la oficina de turismo de Folkestone, pidió la colaboración de un creador alemán para que enterrara 30 piezas de oro, en una playa próxima a la ciudad. Los buscadores de tesoros, no se hicieron esperar y acudieron como moscas. Lo que no contaron es que, junto al oro, también fueron enterrados pequeños objetos metálicos lo que, dificulta la tarea, aún utilizando detectores de metal. Así es que, allí siguen perdidos 16 mil dólares de nada.

Desde el 2010, al norte de Santa Fe, en Estados Unidos, debe hallarse enterrada aún la caja que un coleccionista de valiosas piezas de arte y antigüedades, llamado Forrest Fenn, enterró. A pesar de que este excéntrico señor daba pistas en un libro, que más tarde publicó, la caja sigue siendo el objetivo de muchos miles de personas.

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Pero si te viene mejor, puedes buscar por Sudáfrica, donde se dice que permanecen perdidos unos 250 millones de dólares, en oro, desde 1900, fecha en que tuvo lugar la Guerra de los Bóeres. Cuando el ejército inglés se aproximaba peligrosamente a Pretoria, Paul Kruger, el entonces presidente de la República, hizo esconder todo el oro de las reservas, es de suponer, que lejos del foco bélico. Y bien, no sé qué destino elegir. Descarto Folkstone. No, estoy yo para molestarme por esa miseria. Esa calderilla suelo llevarla yo en el monedero pero, estoy pensando en Sudáfrica. Con la ayuda de Ziko, tengo el éxito asegurado. Los millones son otra cosa.