Ayer se cumplieron 35 años de la edición de la obra más importante de Pink Floyd, "The Wall", uno de los discos conceptuales más brillantes de la historia de la Música.

La historia cuenta que Roger Waters, durante la gira de "Animals" en un concierto de Montreal tuvo un enfrentamiento con un fan muy agresivo que estaba en la primera fila. Waters terminó escupiéndole aunque luego se avergonzó de su acción. De todos modos empezó a hastiarse del formato de macroconciertos en estadios de fútbol. Waters pensaba que tales lugares eran propios para exhibiciones deportivas no para que las personas fuesen capaces de interpretar ninguno tipo de manifestación artística.

Cansado de todo eso, un día le comentó al productor Bob Ezrin, que a veces le gustaría levantar un muro entre él y el público. Ezrin le contestó: "Por qué no lo haces?

Año y medio más tarde Waters volvería a llamar a Ezrin, esta vez para mostrarle dos maquetas distintas. Una de ellas era "The Wall". Contra la costumbre de la banda de crear las canciones de un modo colaborativo, esta vez Waters les dio a elegir si se prestarían a hacer "su" disco o por el contrario lo tendría que hacer en solitario. La banda aceptó, aunque alguno de sus miembros lo hicieron a regañadientes, como el teclista Richard Wright que se quejó de que Waters estaba "otra vez con las paranoias de siempre". De hecho, así era pero Wright acabaría en las sesiones de la grabación siendo expulsado de la banda.

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El resultado de aquellos tres meses de grabación es de todos conocido, el éxito mundial y una obra magna que les catapultó a la cima en un momento en que el grupo pasaba por una situación muy complicada. Y Wright tenía razón: todas las obsesiones de Waters estaban ahí. La guerra mundial, la pérdida de su padre en el frente, una madre sobreprotectora y omnipresente, las drogas, el fracaso sentimental, el peso de la fama y la educación como aniquilación. Cada uno de estas angustias las convierte el alter ego de Waters en un nuevo ladrillo que construye un muro que le aísla de la realidad. En el final del disco, Pink, el personaje ficticio desde que el Waters habla consigue destruir el muro, volver a salir a la vida y exponerse al mundo.

The Wall ha obtenido 22 discos de platino con más de 33 millones de copias vendidas en todo el mundo.