Lo conocimos como el malvado Amon Goetz de La lista de Schindler, y aunque después nos ha ofrecido muchas más interpretaciones dignas de alabanza lo cierto es que su personaje, basado en el auténtico oficial austriaco de las SS que mataba judíos al azar desde su terraza del campo de concentración al levantarse cada mañana, dejó huella. De hecho, obtuvo una nominación al Oscar como mejor actor secundario, pero en aquella ocasión le ganó Tommy Lee Jones por El fugitivo. También perdió la estatuilla, cuando volvió a optar a ella gracias a El paciente inglés, ya que esta fue a parar a manos de Geoffrey Rush por Shine.

De registro mayoritariamente dramático, shakespiriano incluso, el inglés, nacido en Suffolk, puede presumir de contar en su filmografía con joyas irrepetibles, de esas que ya son clásicos porque lo fueron desde su estreno y no han perdido ni una décima en la calificación que entonces lograran, caso de El fin del romance, Spider o El jardinero fiel, cintas complejas en las que pudo demostrar todo su talento. Pero no todo son alegrías en su trayectoria, hubo años en los que el éxito se le resistía y aunque su prestigio seguía intacto la repercusión de sus trabajos no llegaba a ser todo lo satisfactoria que debiera pese a que participara en películas que llegaron a ser candidatas al Oscar a la mejor del año, caso de la irregular El lector.

La duquesa, Ira de titanes o Grandes esperanzas añadieron cierta sombra a su carrera, que volvía a despegar cada vez que se estrenaba una nueva entrega de la saga Harry Potter, en la que él se transformaba, nunca mejor dicho, en Lord Voldemort, el villano de la función.

Posteriormente ha intervenido en otra saga, la de las películas del agente secreto 007, gracias a esa obra maestra que es Skyfall, y lo veremos en Spectre, que actualmente rueda a las órdenes de Sam Mendes, director de la anterior, que tantas alegrías le ha dado al equipo y a los fans de James Bond.

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Y para alegrías, nada mejor que citar un título: El gran hotel Budapest. Wes Anderson le ha ofrecido a Fiennes uno de esos papeles que se recuerdan cada vez que se mira al pasado y se recopila lo más destacado de un profesional. Irónico, mordaz y arrebatadoramente divertido dentro de la seriedad de la que su Mr. Gustave hace gala, no puede haberle quedado una interpretación más redonda, gracias a la cual le han llovido algunas de las mejores críticas de los últimos años. Ahora cumple 52 y los celebra rodando y preparando personajes con los que seguir recogiendo los aplausos que merece.

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