Seriespepito era una página web a través de la cual podíamos tener un acceso ilimitado a una multitud de Series de televisión online gratis, antiguas y modernas. Peliculaspepito, por su parte, era su hermana menor, una página web que nos daba acceso a una multitud de películas, antiguas y actuales. 

Ambas páginas han sido cerradas por orden judicial. Y es que la gran industria audiovisual no está dispuesta a que dos "listos", los administradores de estas dos páginas web, se lucraran a costa de sacar partido de las nuevas tecnologías y de la multitud de contenidos audiovisuales, cuyos derechos de explotación pertenecen a sus respectivas productoras.

En principio, es lógico que si alguien, una productora en este caso, ha pagado por los derechos de explotación de una obra, una película o serie de televisión en nuestro caso, se lucre de ello evitando que otros que no han pagado por estos derechos se aprovechen. Sin embargo, hay otro problema de fondo.

Para las grandes productoras cinematográficas, las que dominan la mayor parte de los derechos de las obras audiovisuales preferidas por el público, Internet es una pesadilla. Y no lo es tanto por el mero hecho de que les "roben" sus obras, sino más bien porque abre la puerta a modelos de negocio que atentan, directamente, contra los modelos tradicionales.

El modelo de tradicional se basa en el principio básico de que los contenidos, las películas, las series de televisión o los libros, tienen un valor económico por sí mismo.

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En Internet, sin embargo, el valor de los contenidos es relativo. Estos se ofrecen de forma gratuita y su valor radica en su capacidad para atraer visitas a la web, la cual genera beneficios a partir de un sistema de publicidad altamente segmentada que funciona de manera prácticamente automática, sin relación directa entre el proveedor de contenidos y el anunciante.

En este contexto, el éxito viene de dos lados: la calidad de los contenidos, que se mide en términos de la capacidad de estos para generar automáticamente en la web publicidad segmentada, así como de las visitas de calidad (que buscan precisamente lo que se ofrece en al web) que esta recibe. Y, además, la cantidad de contenidos que pueden ser producidos.

El problema real para las productoras cinematográficas es, desde esta perspectiva, el siguiente: por un lado, cada productora particular, por sí misma, no cuenta con una cantidad de contenidos de calidad suficientes como para llevar a cabo, por sí solas, un negocio viable online. Por otro lado, lo anterior les obliga a encarecer el precio de cada uno de los productos audiovisuales que comercializan, en la medida en que sus beneficios dependen de la venta directa de estos y, como se ha dicho, la cantidad de estos nunca es amplia.