Fuera de Catalunya no era muy conocido, sobre todo por que no era muy mediático, ni tenía tendencia a llamar la atención por frases polémicas, ni por actitudes de vedette, ni tampoco por escribir 50 tuits diarios plenos de adjetivos insultantes. Joan Barril tenía un programa diario en Catalunya Ràdio, "El cafè de la República", donde repasaba la actualidad y hacía entrevistas, siempre que no hubiera partido del Barça, que entonces posponía la emisión para el día siguiente.

Su enfermedad le había impedido presentarlo desde Octubre.

Muchos años tuvo una columna diaria de opinión en El Periódico de Catalunya, en la contraportada, donde analizaba la actualidad con un estilo claro. Los que hemos conservado parte de esos artículos en colecciones de recortes, encontraremos, elegidas al azar, perlas como en su artículo "Una trampa tras otra" del 19-2-2004: "Si ETA ayuda a sacar partido de unas elecciones, pues se utiliza el nombre de ETA y se da a sus comunicados una credibilidad notarial. Si ETA lo dice, es seguro; si Carod-Rovira dice lo contrario, se le escupe. (…) Están difamando a Carod y manipulan la Historia por un puñado de votos".

O cuando en Noviembre de 2005 ocurrieron aquellos disturbios en las "banlieues" francesas que hicieron tanto mal a la imagen exterior del país vecino y decepcionaron a alguien tan francófilo como Barril: en "Toque de queda" (9-11-2005): "Nos han abierto horizontes y nos los han cerrado. Cuando la juventud no tiene nada más que hacer que esperar y desesperarse, ya únicamente le queda la ira. En vez de la Policía, que venga alguien a buscar las causas [de esto]".

También escribió en diarios de alcance estatal como El País, colaboró en guiones de televisión, fue director de revistas, tuvo una editorial propia (Barril & Barral), etc., aparte de presentar varios programas culturales en la TV catalana.

Muy polifacético. Su última novela, "La dona immòbil", será publicada póstumamente.

Su aspecto no era tampoco de personaje mediático que te engancha al momento, quiero decir espectacular, da lo mismo si era guapo o feo. Era regordete, cara de buena persona, con media sonrisa, como cualquier amigo de confianza. Y su manera de hablar nunca te imponía. Al acordarse de él, otro maestro de la Radio y que trabaja en la misma emisora, Catalunya Ràdio, que es Joaquim Maria Puyal, quien narra los partidos del Barça, decía: "Ahora mucha gente se acordará de él con grandes declaraciones, pero la mayoría de medios no supieron aprovechar su talento".

Teniendo que aguantar diariamente a periodistas, me refiero a los mediáticos y tertulianos, con ademanes prepotentes, gritones y con más palabras malsonantes en su boca que Camilo José Cela en su apogeo, Barril se hubiera sentido fuera de sitio, pues no es de los de gritar al mismo tiempo que los demás, como en esos inefables debates de "Gran Hermano", los cuales nunca he perdido el tiempo viéndolos, pues se preocupa de debatir sobre temas banales como si hubieran descubierto la rueda.

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En "La Sexta Noche", donde voy yo como público, Barril podría haber aportado su manera de hablar, pero ante Inda, Marhuenda o los políticos de turno invitados como contertulios, el programa cree que con invitar de vez en cuando a Xavier Sardà ya hay suficiente. ¿Será por que Sardà grita más alto?

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