Un óvulo humano, manipulado, pero no fecundado, se puede patentar para fines industriales según lo que refiere el Tribunal de Justicia de Europa con sede en Luxemburgo. Esto significa que para que el óvulo humano no fecundado sea considerado en todos los aspectos un embrión humano, debe tener la capacidad intrínseca de convertirse en un ser humano, y por esta razón si el óvulo se activa en el laboratorio para partenogénesis y comienza su proceso de desarrollo como consecuencia de la manipulación, no podemos considerarlo un embrión humano.

Por partenogénesis se entiende en este caso una activación de ovocitos inducida por técnicas químicas en ausencia de esperma. El producto de este proceso, según lo que refiere el Tribunal de Justicia, puede ser comprado y vendido.

La directiva europea anterior

La sentencia está inscrita en una directiva comunitaria del 1998, que definía las normas relativas a la patentabilidad de las invenciones biotecnológicas afirmando que el cuerpo humano no puede constituir una invención patentable en cualquiera de sus fases de desarrollo.

De otra manera un organismo, obtenido por medio de un procedimiento técnico podría ser sujeto a la tutela de la patente, teniendo claramente en cuenta los límites precisos que excluyen de este discurso invenciones cuya explotación comercial sea contraria a la moral o al orden público. Entonces, está clara la no patentabilidad para fines industriales o comerciales de un óvulo ya fecundado volviendo así un embrión humano.

El caso

El tribunal europeo fue interpelado por una disputa entre la International Stem Cell Corporation y la oficina de patentes del Reino Unido, que no consideraba patentables los procesos de producción operados por la compañía en relación con los óvulos humanos no fecundados. Esta sentencia ha anulado la de Brüstle del 2011 que afirmaba, por el contrario, que el término embrión podría extenderse a todos los óvulos.

Interpelada por el Tribunal Superior de Justicia del Reino Unido, sin embargo, ha apoyado la sentencia del juez británico, a saber, que el conocimiento científico actual excluye completamente la posibilidad de que un óvulo humano activado por partenogénesis pueda desarrollarse en un hombre: de ahí la posibilidad de la patente.

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