El anuncio de lacampaña de la Lotería de Navidad, el popular y querido sorteodel “Gordo” del 22 de diciembre, siempre ha sido muycreativo y ha llegado a todos los rincones de España, muy comentado enbares y tertulias. Este año el spot recoge una emotiva historia,en la que Manuel no puede comprar en su bar de siempre el décimo delotería debido a las dificultades económicas que atraviesa (unguiño a la crisis que venimos sufriendo en los últimos años), ycasualmente toca allí. Al acercarse a felicitar a los agraciados, eldueño del bar, una bellísima persona sin duda, le pide 21 euros porel café. Tras la sorpresa, a Manuel se le saltan las lágrimas aldescubrir que le está cobrando, además del café, los 20 euros deldécimo que no pudo comprar, y que le entrega en un sobre rojo a sunombre.

Aparte de los “memes” y parodiasque han circulado por las redes a costa del anuncio, algunosverdaderamente ingeniosos y divertidos, lo cierto es que la realidadsiempre nos sorprende. El diario “La Voz de Galicia” se hace ecode una historia que tuvo lugar el año pasado en el pueblo gallegode Monforte de Lemos. En este caso los protagonistas se llaman Carlosy Fernando, y el décimo en cuestión el del Sorteo del Niño del 6de enero de 2014, la “lotería de los rascaos”, como seconoce, por ejemplo, en Canarias, por aquello de la última oportunidadde conseguir un buen pellizco si se quedó uno “rascao” o sinpremio, en la del Gordo de Navidad.

Así fue esta historiareal. Carlos García es el dueño del bar en cuestión, el bar“Capilla 2”, y su amigo y cliente habitual es FernandoMartínez, un jubilado de Renfe que reside en el pueblo deMonforte de Lemos desde el año 1966.

Jugaban todas las semanas,desde hacía más de 10 años, el número al que estaban abonados, el76.254. Dos días antes del sorteo del Niño Fernando pasa por elbar a recoger su décimo, Carlos se lleva las manos a la cabeza...¡Se había olvidado de guardarle el décimo y no le quedaba ningunomás!. Lo único que se le ocurrió es decirle que compartían elsuyo.

Fernando pagó los correspondientes 10 euros de su parte, ypese a que Carlos le insistió que se lo llevase a casa, no quisoporque tenía plena confianza en él. Y tocó el premio gordo delNiño. 80.250 euros para cada uno, tras descontar de los 160.500del premio la parte que se lleva Hacienda (39.500 euros).

Carloscuenta que no quiere ni pensar en que hubiera tenido que enfrentarsea Fernando para decirle que no tenía su décimo tras el sorteo, sino llega a pasar por el bar dos días antes. Asegura que le hubieradado la mitad igualmente, que para él es más importante la amistady que no hubiera aguantado las críticas de la gente. Esta bonitahistoria viene a corroborar, como el anuncio, que la amistad y lasolidaridad están todavía por encima del dinero, afortunadamente.

Mañana será el día enel que conoceremos otras muchas Historias sobre aquellos afortunadosque han sido agraciados con alguno de los millonarios premios,cuatrocientos mil euros al décimo en el caso del anhelado“gordo”. Quién más, quién menos, todos jugamos algo en elsorteo del Gordo de la Lotería de Navidad.

Así que... ¡Muchasuerte a todos!

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